Robert Gibbs, director de la campaña del presidente norteamericano, declaró que el candidato republicano fue incapaz de representar al país en el escenario mundial. El aspirante conservador ya regresó a los EEUU tras su visita a Polonia
Romney, quien deseaba mostrarse en su primera gira internacional como un sólido hombre de Estado, terminó siendo objeto de críticas y burlas del arco político de los países a los que visitó, así como también de la prensa local y norteamericana.
Su muy publicitada visita a Londres estuvo marcada principalmente por la reacción de los británicos a sus críticas sobre la organización de los Juegos Olímpicos, que llevó al alcalde de la ciudad a burlarse de él en un acto multitudinario, mientras que David Cameron salió al cruce de sus dichos declarando que "es más fácil organizar algo en medio de la nada", aludiendo a los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002 supervisados por el aspirante multimillonario.
Con respecto a ese incidente, Gibbs opinó que Romney "ofendió a nuestro aliado más cercano", a la vez que, con sus comentarios días después en Israel acerca de su apoyo a un ataque nuclear en Irán, "provocó una preocupante reacción en la región más sensible del mundo".
En Jerusalén, el aspirante conservador volvió a criticar el supuesto "distanciamiento" del presidente de Obama con Israel, y advirtió que esa actitud "envalentona" a sus enemigos.
Ayer, Romney concluyó su visita de dos días a Polonia con otro gaffe ampliamente cubierto por los medios, cuando su jefa de prensa respondió a un periodista que la consultó por los traspiés de su gira "Bésame el trasero".
"Durante este viaje, el gobernador Romney demostró que no tiene necesariamente la disciplina que requiere un presidente de Estados Unidos para manejar las relaciones diplomáticas delicadas", culminó su embate Gibbs, cuyo jefe, a cien días de las elecciones, continúa como el favorito de los comicios.



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