Aunque casi todos tienen experiencia de crisis, la pequeña comunidad de cerca de 400 argentinos que vive en Grecia no oculta estar muy preocupada por lo que vendrá
"Hay que darle una oportunidad a este chico, que si bien es inexperto, tiene el coraje de ir a renegociar esta deuda externa, que es impagable", opina Ulises, que asegura que, si bien el turismo, una de las principales fuentes de ingresos de Grecia, cayó un 30%, puede sobrevivir.
"Tengo esta empresa familiar, junto con mi madre y mi hija, desde hace 28 años. En la época del 1 a 1 nos fue bárbaro y ahora gracias a Dios seguimos teniendo un flujo de gente principalmente de la Argentina", cuenta.
Como muchos griegos desencantados, Ulises no se asusta al hablar de una eventual salida del euro y de un retorno del dracma. "¿Y por qué no? Es una alternativa. Si la trayectoria del euro fue nefasta, porque trajo desocupación, más negocios cerrados y más inseguridad, ¿por qué no revertirla?", se preguntó.
No piensa lo mismo Elena Marcopulos, una argentina hija de griegos que vino a Grecia en febrero de 2001 y que no puede creer estar viviendo semejante momento de crisis, después de lo que vivió en la Argentina.
"Lamentablemente para Grecia, no veo una salida. Está todo tan confuso que no sé qué va a pasar... Mi impresión es que va a ganar Tsipras, pero no me convence, como tampoco Samaras", comenta esta porteña de 68 años, casada con un griego, que no va a votar porque no tiene los papeles correspondientes para hacerlo.
Ella también trabaja en turismo y dice que en el rubro la situación es atroz. "Los hoteles del centro de Atenas cierran uno detrás de otro, en las islas es un desastre, en mi oficina, que tenía varios empleados, quedamos solamente dos", se lamenta.
A diferencia de muchos griegos asustados, Elena asegura que no fue ni a sacar plata del banco ni a comprar comida. "Algunos temen que los supermercados el lunes [por mañana] no abran, pero viniendo de la Argentina estoy curada de espanto", dice, resignada.
Elvira Andikoguiannopoulos, una mendocina de 46 años, bailarina de tango y danzas griegas que vino a Grecia en 1999, tampoco va a votar.
"No tengo plata para irme hasta el pueblo del Peloponeso donde debería hacerlo... Pero es normal, siempre ando sin un mango, más allá de la crisis", explica.
"La gente está muy loca, no se sabe qué pasa, pero esto no tiene que ver con Grecia, sino con Europa... Nosotros nos peleamos pero al final deciden los de afuera", agrega Elvira.
¿Por quién votaría? "Cualquiera, menos los dos partidos históricos, el Pasok y Nueva Democracia, aunque tampoco lo votaría a Tsipras, que dice una cosa, después la desmiente y no tiene una línea clara. Además, no creo que nos convenga volver al dracma", contesta.
Elvira logra sobrevivir porque alquila un departamento de sus primos por muy poco dinero, no gasta casi nada y se cuida con el uso de la electricidad, que subió vertiginosamente. "Por suerte, no tengo nada a mi nombre, porque, si no, me pego un tiro: los impuestos se fueron a las estrellas", comenta.
Mariana Kutulas, una actriz salteña de 34 años, que vive en Grecia desde 2006, tampoco va a votar porque no hizo los papeles y el voto no es obligatorio.
Confiesa que no sabría por quién votar, vista la confusión reinante en Grecia. "Lo que me parece espantoso, degradante y patético es que un partido neonazi como Amanecer Dorado llegue al Parlamento, en un país que sufrió por los nazis. Eso no se puede creer", aseguró..
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