El Gobierno argentino ha calificado de acto de provocación el despliegue el próximo año del príncipe Guillermo en las islas Malvinas, que Buenos Aires reivindica como propias y por las que se enfrentó en una guerra con Reino Unido.
Según informa el diario argentino 'La Nación', desde la Embajada británica les han aclarado que el príncipe Guillermo no cumplirá ningún rol ceremonial durante las seis semanas que esté en las Falklands, como llaman los británicos a las islas, y tampoco tendrá un trato preferencial respecto del resto de los militares británicos.
Llegará a las Falklands como teniente de aviación y sólo cumplirá tareas de adiestramiento. No hay ceremonia u homenaje previsto por Reino Unido con el príncipe Guillermo, señalaron los portavoces de la Embajada.
Estas explicaciones no han sido suficientes para el Gobierno de Cristina Fernández. El director del área Malvinas e Islas del Atlántico Sur del Ministerio de Exteriores, Sebastián Brugo Marcó, ha subrayado que no se puede obviar el contenido político de este operativo militar teniendo en cuenta que el príncipe forma parte de la familia real.
En declaraciones a 'La Nación', ha considerado que la llegada del príncipe Guillermo es un acto provocativo más que muestra Reino Unido con su presencia militar en una zona de paz donde no hay conflicto armado y ha lamentado que esta actitud de Londres se contrapone con la búsqueda de diálogo que ha mostrado Argentina.
Para el Gobierno argentino, esta decisión se suma a las últimas actitudes agresivas de Londres como la exploración de petróleo en las Malvinas o la presencia de buques británicos en la zona. En la actualidad hay un millar de soldados británicos desplegados en las Malvinas, donde residen unas 3.000 personas.

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