Por: Ricardo RoaEs tanto el empeño que Aníbal Fernández pone en negar cualquier cosa que pueda causarles trastornos a los Kirchner, que esta vez lo dejaron en orsai el propio canciller argentino y el de Uruguay.
Otro que pasó un mal día fue el juez de Faltas cordobés que les perdonó la multa a dos motociclistas que no usaban casco. Salvo él mismo no tuvo quien lo defendiera. El intendente del lugar vetó la resolución y desde el ministro del Interior de la Nación para abajo, todos hicieron cola para criticarlo. Había considerado el uso del casco y hasta del cinturón de seguridad en mayores como una decisión de libertad, semejante al consumo privado de marihuana. Se fue de mambo: mezcló normas de seguridad vial que se aplican a lo público y a lo privado con otra que sólo tiene que ver con el derecho individual. Y ayer volvió a confundir peras con manzanas: argumentó que la mayoría de los cascos son defectuosos, como si por eso él pudiera autorizar que se maneje sin ellos en vez de denunciar la supuesta y grave anomalía.El fallo del juez cordobés duró lo que un suspiro, al igual que la pretensión de Aníbal F. de barrer la basura debajo de la alfombra.


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