Luego de que más de un centenar de personas impidiera que agentes de Inspección General de la Comuna desalojaran a un pochoclero discapacitado en Córdoba y San Martín, el comerciante admitió que “si no hubiese sido por la gente”, hoy estaría sin trabajo.
A su vez, decidió encadenar el carro de aluminio y el grupo electrógeno para evitar que se los secuestren en el marco de un nuevo operativo ordenado por el Subsecretario de Control, Adrián Alveolite. Por su parte, el funcionario municipal confirmó que concretará la erradicación del trabajador. Tal como anticipó 0223.com.ar, tras algunas semanas sin mayores sobresaltos, el último viernes, el pochoclero discapacitado de calle Córdoba y Peatonal San Martín debió enfrentar una vez más a los agentes de Inspección General de Pulti que -bajo las órdenes del subsecretario de Control, Adrián Alveolite- desplegaron junto a efectivos de la policía bonaerense un mega operativo con el objetivo de desalojarlo y secuestrarle el carrito. Sin embargo, al observar la situación, casi un centenar de turistas y marplatenses se agolpó en la esquina céntrica para impedir el accionar del personal municipal; hecho que permitió que el vendedor pudiera continuar trabajando. Al respecto, el comerciante, Mario Carballo, expresó: “Lamento mucho la imagen que estamos dando como marplatenses pero, la verdad, si no hubiese sido por la gente que estaba paseando, me hubieran secuestrado el carro”. A su entender, el accionar de los agentes municipales es propio de “una banda de delincuentes” porque “no tienen ni un papel que los respalde”. “Esto no es una cuestión de quién es más o menos hombre, simplemente me quedo defendiendo lo que es justo y, aparte, dijo la justicia”, reflejó. En ese orden, reconoció su sorpresa al ver el respaldo que tuvo el viernes, cuando los empleados de la Comuna buscaban echarlo de su lugar de trabajo. “La gente empezó a aparecer en forma espontánea y se solidarizó de una forma que nunca me lo hubiese imaginado. Más allá de la resistencia que pudiera haber puesto, la fuerza la hizo la gente”, subrayó. Por último, Carballo consideró que, teniendo en cuenta las constantes inspecciones que recibe desde hace varios meses, se convirtió en “el enemigo número uno de Alveolite”. Y deslizó: “Él (por el Subsecretario de Control) dice que vela por la seguridad de todos pero si realmente lo hiciera, no se entiende porqué no hace nada con la fabricación y venta clandestina que tiene el cine Ambassador, ni por qué no van a inspeccionar las mesas y sillas de la Fonte D’Oro”. En ese sentido, denunció “corrupción” en el área de Inspección General municipal. ALVEOLITE DEFENDIÓ EL INTENTO DE DESALOJO Por su parte, el subsecretario de Control de la Comuna, Adrián Alveolite, defendió los operativos realizados por Inspección General en la esquina de Córdoba y San Martín. “Los inspectores trabajan ajustados a derecho en todos los casos y en ningún procedimiento se lleva adelante ninguna violación a alguna norma pública”, aclaró en declaraciones a FM Residencias. En ese sentido, aseguró que “las autorizaciones para el uso de espacios públicos, en todos los casos son precarios y naturalmente no se pretende alterar ningún derecho sino existen elementos de prueba que dan cuenta de una actitud y de un ejercicio del espacio público en forma irregular y violatorio a las disposiciones que se tuvieron en cuenta a la hora de otorgar ese permiso”. “En este caso, la verdad es que hay una violación a diferentes pautas que se suscitan y se han verificado en reiteración de días y de horarios; no hay una conducta por parte de este comerciante apegado al cumplimiento a la norma; apegado a normas de convivencia”, afirmó. A su vez, el funcionario, al fundamentar la decisión de desalojar al trabajador, sostuvo que “se ha verificado el desplazamiento del comerciante a lugares que no son permitidos, ruidos molestos y otras circunstancias que hacen a la falta de higiene en el lugar”. “Los inspectores tienen toda la documentación para hacer los procedimientos y en ese momento (por el viernes) no se pudo llevar a cabo y se postergó para otra fecha la actividad que estaba prevista”, agregó. Por último, Alveolite dijo que si no se completó la erradicación de Carballo fue porque “no se quiso generar una situación que pudiera poner en riesgo la seguridad de nadie”. “Quizás el momento elegido no había sido el adecuado, pero en realidad se obra por las denuncias de un sinnúmero de comerciantes que ven alterado el normal desenvolvimiento de la zona, producto del ejercicio irregular de un particular”, finalizó.

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