En el próximo Cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI habrá 18 nuevos cardenales electores “creados” por el Papa que asumirán sus púrpuras en un solemne Consistorio en el Vaticano los días 18 y 19 de febrero. Diez de ellos pertenecen a la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia, y seis son italianos.
El resultado representa una neta victoria que refuerza al secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, pues son amigos de estrecha observancia.
Todos son conservadores y tradicionalistas en la vertiente del Papa, que indica con más claridad las líneas de su heredero en el pontificado. Crece como “papable” el nuevo arzobispo de Milán y patriarca de Venecia, cardenal Angelo Scola, del grupo Comunión y Liberación, afín a las ideas de Joseph Ratzinger.
Además, Benedicto XVI nombró otros cuatro cardenales honorarios, que tienen más de 80 años y no podrán votar en el Cónclave.
La relación de fuerzas en la Iglesia se ha definido aún más en favor del poder del cardenal Bertone, muy criticado por otras facciones conservadoras. Este salesiano es el más estrecho amigo y colaborador de Benedicto XVI. Como ocurrió con el propio Ratzinger, elegido por la Curia y el ya muy enfermo Pablo II para sucederlo meses antes del Cónclave de abril 2005, el actual Papa está piloteando su propia sucesión, con nombre y apellido (Scola), con el brazo ejecutivo de Bertone y la adhesión de la mayoría de la Curia, donde la oposición ha sido esterilizada.
El único italiano residencial al que el Papa le pondrá el birrete en el Consistorio de febrero es el arzobispo de Florencia, Giuseppe Bettori, otro amigo de Bertone.
Entre los nuevos purpurados “bertonianos”, el más importante es Fernando Filoni, prefecto de Propaganda Fide, uno de los ministerios estratégicos del Papa, encargado de las misiones. Un nombre conocido para los argentinos es el de monseñor Santos Abril, veterano diplomático, ex nuncio en la Argentina, actual archiprete de Santa María la Mayor.
En el grupo de nuevos cardenales, el único latinoamericano es el brasileño Joao Braz de Aviz , arzobispo emérito de Brasilia y “ministro” del Papa para los Institutos de Vida Consagrada. Entre los arzobispos residenciales, se destaca el arzobispo de Nueva York y presidente de la Conferencia Episcopal norteamericana, Timothy Dolan. Otros importantes son el arzobispo de Hong Kong y el de Berlín.
Europa, donde vive menos de un tercio de los católicos del mundo, refuerza su hegemonía estratégica , con 67 de los 125 cardenales electores, con una creciente presencia italiana. Africa no ha conseguido ni un cardenal. Seguirá con los 11 que tiene. Asia tendrá 9 cardenales. América del Norte, en cambio, pasa a contar con 15 purpurados en total.
América Latina ha sido nuevamente postergada. Tendrán que esperar el próximo turno los arzobispos de Río de Janeiro, San Salvador de Bahía, Bogotá, Quito y Santiago de Chile. De los 32 cardenales de la región, 22 son electores. Los argentinos son cuatro. Jorge Bergoglio (Buenos Aires) y Leandro Sandri (“ministro” en la Curia de las Iglesias Orientales) votarán en el Cónclave. En cambio Jorge Mejía y Estanislao Karlich quedan afuera porque ya cumplieron 80 años.


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