El Papa pidió perdón por el escándalo de la pedofilia

Benedicto XVI aseguró que hará “todo lo posible” para evitar que los abusos sexuales se repitan en la Iglesia Católica. Así clausuró un año marcado por las denuncias.
En camino. El Papa saludó ayer en la Plaza de San Pedro a los 15 mil fieles de todo el mundo que se congregaron para escuchar su pedido de disculpas a las víctimas de delitos sexuales.

Por primera vez desde que los escándalos de pedofilia marcaron a fuego su pontificado, el papa Benedicto XVI pidió ayer “perdón” por los abusos cometidos por curas católicos contra niños al clausurar en la plaza San Pedro un complicado y turbulento año sacerdotal. “Imploramos insistentemente perdón a Dios y a todas las personas afectadas, y prometemos hacer todo lo posible para asegurar que ese tipo de abusos nunca más vuelva a ocurrir”, clamó el Papa ante 15 mil sacerdotes, monjas y religiosos provenientes de todos los continentes. “En este año de alegría para el sacramento del sacerdocio salieron a la luz los pecados de los sacerdotes, y en particular los abusos contra niños”, reconoció el Papa.

En su homilía, el Sumo Pontífice prometió a sus fieles que hará todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación de los futuros sacerdotes y aseguró que los acompañará aun en su camino “para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida”. “Consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación”, completó Joseph Ratzinger.

Además, el jefe de la Iglesia Católica embistió contra los encubridores de los religiosos que abusaron de menores y advirtió que la institución usará la “vara del pastor” para proteger a sus sacerdotes de “los farsantes”, de las “desorientaciones” y del falso amor. “Hoy vemos que no se trata de amor cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal”, subrayó Benedicto XVI.

El religioso alemán, que optó en esta oportunidad por la tolerancia cero contra los curas abusadores, fue acusado en los últimos meses de esconder y proteger a un miembro de la Iglesia acusado de pedófilo hace más de tres décadas en el arzobispado de Munich.

A su vez, la polémica cercó su figura al revelar la prensa que su hermano y también sacerdote, Georg, golpeaba a menores que integraban el coro de Ratisbona y al informarse que tampoco sancionó a un religioso de los Estados Unidos que abusó de 200 niños sordomudos.

Los escándalos que cuestionaron a encumbrados integrantes de la Iglesia Católica estallaron primero en Irlanda, tras la divulgación a finales del año pasado de dos informes oficiales en los que se admitieron 14.500 casos, y luego, se extendieron a Alemania, Austria, Italia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos y varios países de América latina, entre ellos Argentina y Chile.

En marzo, en un primer gesto de distensión, el Pontífice envió una carta a las víctimas de abusos y delitos sexuales en Irlanda, en la que manifestaba su pesar por lo sucedido. Sin embargo, la misiva papal fue rechazada por las asociaciones de damnificados por no explicitar medidas concretas para castigar a los culpables.

Durante la última Semana Santa, Ratzinger volvió a ser criticado por no hacer referencia a los casos de pedofilia y el sacerdote franciscano Raniero Cantalamessda, que fue el predicador durante la celebración de la Pasión de Cristo, comparó las denuncias contra la Iglesia con el antisemitismo. Pocos días después, la polémica creció aun más cuando el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, vinculó la pederastia con la homosexualidad.

Sin embargo, en mayo pasado, durante un viaje a Portugal, Benedicto XVI reconoció que la mayor persecución que sufría la institución católica no provenía de los enemigos de “afuera” sino de sus “propios pecados” y reiteró que los culpables responderían “ante Dios y la Justicia ordinaria” por sus delitos.

Por los escándalos, el Papa inició una limpieza parcial de la Iglesia con la sustitución de cuatro obispos en Irlanda y nombró a un delegado especial para controlar directamente la congregación Legionarios de Cristo, cuyo fundador, Marcial Maciel, fue acusado de abusar sexualmente de seminaristas y de dos de sus hijos.

Aunque las denuncias por los casos de pedofilia ya se tranformaron en la cruz de su papado, el jefe de la Iglesia sorteó las críticas y pidió, luego de largas vacilaciones, perdón a las víctimas, en el fin de año sacerdotal más duro para el religioso desde que asumió, en 2005, tras la muerte de Juan Pablo II.

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