El Papa Benedicto XVI pidió el fin de la violencia en Siria, “donde ya se ha derramado tanta sangre” y lanzó un nuevo llamado a la “solidaridad” con los pueblos del Cuerno de Africa, en el mensaje de Navidad pronunciado ayer en el Vaticano.
“Que él, que es el Príncipe de la Paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos.
Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre . Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán”, dijo Benedicto XVI.
“Que el nacimiento del Redentor asegure estabilidad en los países africanos y fortalezca el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos”, afirmó el Papa, que no mencionó en particular los ataques de Nigeria.
“Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de Africa, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región , duramente probados en su dignidad”, afirmó.
El Papa no habló de América Latina, región del mundo que cuenta con el mayor número de católicos. En cambio, sí se refirió a Asia. “Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración en Birmania”, dijo.

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