En lo que pareció una alusión indirecta a la crisis que vive la Iglesia Católica a raíz de los escándalos de abusos sexuales por parte de curas pedófilos, el Papa invocó a la Virgen de Fátima tras llegar ayer por la tarde al santuario portugués, para "que tu presencia haga tornar la calma tras la tempestad".
El Papa oró en la Capilla de las Apariciones, donde según la tradición católica la Virgen se apareció seis veces en 1917 a tres pastorcitos, a los que trasmitió varias visiones y tres mensajes. Benedicto XVI regaló a la Virgen una rosa de oro, como hizo en 1967 Pablo VI, el primer papa que visitó el santuario de Fátima.
"Es motivo de profundo consuelo para nosotros saber que ha sido coronada no solo con el oro y la plata de nuestras alegrías y esperanzas, sino también con la bala que simboliza nuestras preocupaciones", dijo el Papa Joseph Ratzinger.
Evocó así el episodio más dramático que se registró en el aniversario de la primera aparición de la Virgen. El 13 de mayo de 1981, un asesino turco casi ultimó a Juan Pablo II disparándole en la plaza de San Pedro. Karol Wojtyla dijo que se había salvado en forma providencial gracias a la intervención de la Virgen. Al año siguiente Juan Pablo II peregrinó en el aniversario a Fátima y donó la bala que le extrajeron de los intestinos a la estatua de la Virgen, que fue engarzada en la corona de la imagen. El Papa polaco regresó en 1991 y en 2000 como peregrino al santuario.
Aunque no abundó en menciones directas a la crisis que vive la Iglesia por los escándalos sexuales, Benedicto XVI hizo varias alusiones. En la ceremonia de las Vísperas, que tuvo lugar en la gigantesca iglesia de la Santísima Trinidad, afirmó a las delegaciones del clero portugués que "la principal preocupación de todo cristiano debe ser la fidelidad, la lealtad a la propia vocación".
El Papa pidió a los clérigos que "presten una particular atención ante un debilitamiento de los ideales sacerdotales o ante el hecho de dedicarse a actividades que no son propias de un ministro de Jesucristo", en una nueva alusión a los escándalos. El llamado del Papa la fidelidad de los sacerdotes a su vocación llega al día siguiente de sus duras palabras sobre los abusos sexuales pedófilos.

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