El Papa dijo estar shockeado y triste por los abusos

El Papa dijo estar  shockeado  y triste por los abusos
Admitió que el Vaticano no actuó rápido y eficazmente ante los casos de pederastia
LONDRES.- Benedicto XVI comenzó ayer su delicado viaje a Gran Bretaña con un nuevo y trascendente mea culpa por el escándalo de abusos de chicos por parte del clero, que ha opacado la primera visita de Estado que realiza un papa a esta tierra, a casi 500 años de la ruptura de los anglicanos con Roma.

Consciente de esto, en el avión que lo llevó ayer a Escocia, primera etapa de su viaje de cuatro días, el Papa admitió, por primera vez, con palabras muy duras, que la Iglesia en su conjunto, los obispos y el Vaticano no fueron "suficientemente vigilantes, rápidos y decisivos" a la hora de enfrentar los abusos sexuales a menores.

Ante una pregunta escrita realizada por los periodistas que lo acompañaban en el avión, el Papa, de 83 años, reconoció con voz leve que las revelaciones sobre el escándalo de los abusos, que golpearon su Alemania natal, Irlanda y también otros países europeos, fueron para él, ante todo, un shock , palabra nunca antes utilizada, y "una gran tristeza".

El Papa dijo estar shockeado y triste por los abusos

1 de 14 - Benedicto XVI es el segundo papa que llega a Gran Bretaña, país de mayoría anglicana, arribó para iniciar una gira de cuatro días; críticas y desinterés de los ingleses - Foto: EFE

"Es difícil entender cómo esta perversión del ministerio sacerdotal fue sido posible -dijo-. Es una gran tristeza también que la autoridad de la Iglesia no haya sido suficientemente vigilante ni suficientemente rápida y decisiva en tomar las medidas necesarias."

Benedicto XVI, que puso en marcha una política de "tolerancia cero" contra los sacerdotes pedófilos y que probablemente mañana se reúna con un grupo de víctimas -pero con perfil bajo, sin cámaras de por medio-, también subrayó su compromiso para darles ayuda material, psicológica y espiritual. Y dijo que las personas culpables deben recibir la "justa pena" y ser excluidas de cualquier posibilidad de acceso a los jóvenes.

El Papa "penitente" -como luego titularon los vespertinos británicos- pareció apaciguar un poco a los críticos del Vaticano por el escándalo de abusos sexuales, algo que ha ensombrecido esta visita de cuatro días a un país donde los católicos son minoría (seis millones de personas, el 10% de la población).

Se trata de un viaje marcado por la indiferencia de gran parte de la población, en su mayoría protestante, según los sondeos, y, por otro, por un extraordinario interés de los medios de comunicación, que siguieron en vivo todas las actividades pontificias de la primera jornada.

Cálida recepción

En Escocia, donde viven 850.000 católicos y ayer se celebraba la fiesta de San Ninian, su primer santo y patrono, Benedicto XVI tuvo una muy cálida bienvenida, tal como se esperaba. Con un gesto sin precedente, fue el propio príncipe Felipe, duque de Edimburgo, de 90 años, quien recibió al Pontífice en el aeropuerto, para conducirlo luego al Palacio Real de Holyroodhouse. Allí lo esperaba el colorido Regimiento Real Escocés, con kilts y gaitas.

En este castillo medieval, residencia escocesa de los monarcas, el Papa fue recibido por la reina Isabel II -elegante y sobria con trajecito gris y sombrero al tono-, el primado anglicano Rowan Williams y el viceprimer ministro, Nick Clegg, casado desde hace siete años con una católica española.

Después de un intercambio de regalos con la reina, Benedicto XVI habló desde el parque de la residencia real sobre la difícil relación entre la fe y la sociedad moderna. "El Reino Unido aspira a ser una sociedad moderna y multicultural -señaló-. En esta interesante empresa, debe conservar siempre el respeto de los valores tradicionales y formas de expresión cultural no toleradas o consideradas importantes por formas agresivas del secularismo."

En el primero de los 16 discursos que dará durante la visita, que culminará pasado mañana con la beatificación del cardenal John Henry Newman, el Papa habló de las raíces cristianas de Gran Bretaña. Y recordó la heroica oposición del país al nazismo, una resistencia al mal que hoy debería ayudar a la sociedad británica a no ceder al materialismo (ver aparte).

Más tarde, cuando desde el Palacio de Holyroodhouse se trasladó en papamóvil hasta el arzobispado de Edimburgo -donde almorzó con obispos y descansó-, Benedicto XVI fue saludado a lo largo de varios kilómetros por más de 100.000 personas, muchas con sus típicas faldas, gaitas y banderitas escocesas, celestes y blancas, y ninguna británica (reflejo del sentir nacionalista escocés).

Entre los manifestantes también había algunos que protestaron con carteles. Pero el Papa ni los vio: en ese momento, saludaba a la multitud sonriente, con una bufanda escocesa, símbolo de San Ninian, sobre su hábito blanco.

También hubo un ambiente festivo en la misa que, por la tarde, ofició ante unos 80.000 fieles en la ciudad de Glasgow, a 90 kilómetros. Antes de que comenzara la celebración, a la que llegaron también muchísimos peregrinos de la católica Irlanda, cantó la escocesa Susan Boyle, conocida en todo el mundo gracias a un programa de televisión de búsqueda de talentos y ferviente católica, que interpretó su famoso "I dreamed a dream", del musical Los miserables .

Durante el sermón, el Papa, con mejor aspecto que a la mañana, condenó la "dictadura del relativismo". "La sociedad actual necesita voces claras que propongan nuestro derecho a vivir, no en una selva de libertades autodestructivas o arbitrarias, sino en una sociedad que trabaje para el verdadero bienestar de sus ciudadanos y les ofrezca guía y protección en su debilidad y fragilidad", dijo.

Al dirigirse a los jóvenes católicos, los llamó a no ceder a las tentaciones de la droga, el dinero, el sexo, la pornografía y el alcohol, que son "cosas destructivas que crean división", y los exhortó a buscar y conocer a Jesús. "El los liberará de la existencia deslumbrante, pero superficial, que propone frecuentemente la sociedad actual", sentenció, en perfecto inglés.

Después de este primer baño de multitud, tal como estaba previsto en su agotadora agenda, el Papa voló hasta esta capital, donde comenzará hoy la segunda etapa de su gira, seguramente más compleja.

Desde el aeropuerto de Heathrow, donde fue recibido por el alcalde de Londres, directamente se trasladó a la nunciatura de Wimbledon, su cuartel general para el resto del viaje. Allí, al término de un seguramente positivo día, pese a los malos presagios, un centenar de católicos le dio la bienvenida al grito de "¡Viva el Papa!".

SUS OTRAS FRASES

"Estamos profundamente avergonzados y haremos todo lo posible para que [el abuso] no vuelva a ocurrir "

Washington, 15 de abril de 2008

"El abuso sexual de niños y jóvenes es un crimen atroz y también un pecado que ofende a Dios y hiere la dignidad del ser humano"

Vaticano, 16 de febrero de 2010

"La mayor persecución de la Iglesia no proviene de los enemigos de afuera, sino que nace del pecado de la Iglesia"

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