Los pobladores solicitan una urgente solución a este inconveniente ambiental, que pone en riesgo la salud de la gente permanentemente. Aysam denuncia hechos vandálicos.
La situación afecta a los habitantes de los barrios La Riojita y San Pablo, radicados hace mucho tiempo en el lugar, y a quienes moran en uno bastante reciente, Renacer, de 25 casas.
Según estimaron los vecinos de este sector, -(que marca el fin de la zona densamente poblada del departamento)-, la población damnificada por esta delicada realidad de insalubridad afectaría a unas 500 personas.
Por su parte, la empresa que presta el servicio, Aysam, fijó su posición sobre el caso y atribuyó las falencias a robos de tapas de registro y vandalismo (ver aparte).
El presidente de la unión vecinal del lugar, Ariel Scafido, y el secretario, José Fredes, narraron las peripecias que sufren desde hace bastante tiempo.
Sencilla y dramáticamente, las cloacas de la zona están colapsadas y rebalsan de aguas negras, que se dispersan al costado de la ruta que conduce a Villavicencio, creando pequeñas lagunas de materiales residuales altamente contaminantes.
"El 'regado' de los líquidos determinan la existencia de cloacas a cielo abierto", precisó Scafido, titular de una empresa química, vecina al club Laverriere.
La salida del líquido negro se debe en gran medida a la saturación de los caños y de las bocas de registro.
La dispersión de ese material, que debería terminar en la planta de efluentes cloacales, ubicada en El Borbollón, a un kilómetro de distancia, ha arruinado el sector, desde donde se aprecia la montaña hacia el oeste.
En invierno, la grave irregularidad se aprecia en el ambiente, pero a medida que avancen los días de más calor, los olores repulsivos se incrementarán. "Se percibe en todo el perímetro y en todas las casas", dijo una vecina con más de 40 años de radicación en el área.
Otros residentes plantearon desagradables experiencias. Avelina Quiroga y Sebastián Peralta, afincados en el barrio San Pablo mostraron la humedad de las cloacas en las paredes de sus hogares, mientras que Ana Díaz, del barrio La Riojita, señaló que "en ocasiones rebrota el agua del baño en el patio". Y para añadido: la ruta 52 es muy turística, ya que conduce a Canota y a Villavicencio. En ocasiones, la carpeta asfáltica se inunda y los viajeros tienen la desagradable sorpresa de encontrarse con el pavimento inundado de líquidos cloacales. Ya hubo incidentes de tránsito por esa causa.
Paliativos
Los representantes vecinales y los habitantes están expectantes por una solución final a sus desventuras, porque sostienen que periódicamente Aguas Mendocinas (Aysam), envía operarios y un camión desobstructor procede a descomprimir los desagües, y el problema desaparece o se atempera.
Sin embargo, luego de esas limpiezas provisorias, los problemas reaparecen al poco tiempo.
"Como vecinal y residentes con larga permanencia en esta parte del departamento, queremos que estos inconvenientes se corrijan definitivamente", apuntó Scafido. "No solo es un problema de salud pública el que se sufre, sino que además, a raíz de este flagelo, toda la zona se ha deprimido desde el punto de vista inmobiliario".
El dirigente y su par de comisión, José Fredes, señalaron que seguirán bregando ante las autoridades provinciales para alcanzar la corrección de este drama de insalubridad, que acrecienta sus riesgos a medida que se acercan la primavera y el verano.
Una gruta
Como para mostrar su voluntad para mejorar la zona, la entidad vecinal y vecinos en particular, con apoyo de la delegación municipal del distrito, limpiaron un pequeño triángulo que termina sobre la ruta 52, y levantaron una gruta con imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo.
Por otra parte, el desagüe pluvial, que en gran parte lo construyó Scafido, está tapado, pero seguramente este inconveniente podrá ser remediado con una obra de ingeniería hidráulica menor, con colaboración municipal.
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