La Pampa y el sendero a tomar

La Pampa, como toda la Argentina, debe afrontar la situación económica que ya no se puede ocultar. Todo en sus distintas facetas, incluida la de atender los gastos de la política salarial. Las acreencias de las provincias con Nación no son canceladas en debida forma.
Se viven momentos difíciles. Ya Entre Ríos se obligó a pagar sueldos en cuotas y Buenos Aires ha emitido bonos para honrar deudas con proveedores.

Cuando se da una gran concentración del poder central y todo depende de los amores, humores o desamores de una sola persona o de unas pocas, hay que estar preparado para tomar la mejor vía alternativa.

Conforme nuestra historia y el presente que se transita, algunas de esas opciones son:

Impuestazo o uñada fiscal. Una significativa revalorización de los campos e incluso inmuebles urbanos, hará ascender expresivamente el Impuesto Inmobiliario.

Va de suyo que ello establecerá que haya que pagar más por Bienes Personales, que es un tributo federal. A su vez, también por las Ganancias Presuntas que surjan del incremento patrimonial.

Préstamos en el exterior. Esta ruta es poco probable, habida cuenta que el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial o la entidad que fuere, exigirá el aval de la Nación. Garantía que no será cómodo conseguir.

Cuasi monedas. Debido a la falta de disciplina fiscal, la recesión económica y la carencia de financiamiento, después de agosto del 2001 Argentina anunció la emisión de Bonos LECOP.

A renglón seguido, distintos gobiernos provinciales (15 de las 23 provincias) iniciaron la emisión de “cuasi monedas” o “sustitutos de moneda” o “moneda paralela”. La Pampa no lo hizo.

A agosto del 2002, aproximadamente, el 50% de la circulación monetaria estaba integrada por esas “cuasi monedas”. Esto constituyó un verdadero desorden monetario (v.gr.: Patacón, en Buenos Aires; Federal, en Entre Ríos; Lecor, en Córdoba; Huarpes, en San Juan; Quebracho, en Chaco; Petrobono, en Mendoza, Río Negro y Chubut; etcétera).

Las cuasi monedas valen menos que las monedas, pero en muchos casos se terminan aceptando -por necesidad- en el mercado de consumo.

Venta de acciones bancarias. Ante la aparición de diversos grupos de inversión, englobado cierto del sur, existe la posibilidad evidente de que alguna o algunas provincias, junto a fuertes y privados tenedores de acciones en ciertos casos, vendan parte del paquete accionario de los bancos provinciales.

La venta conllevaría también la cesión de algunos asientos en los directorios.

Con ese dinero fresco, que asciende a sumas varias veces centenarias en millones, la o las provincias vendedoras, aspiran seguir haciendo frente a sus compromisos salariales, de proveedores, inversiones, desarrollo, etcétera.

Estimamos, a priori, que no es una vía honorable. Volveremos sobre el particular.

Consectario. Se está a la espera del final de la pista que ya ha comenzado a transitar La Pampa.

En larga mesa, con vasos de agua y pocillos, se continúa debatiendo.

Comentá la nota