La semana transitó con relativo positivismo para el paso de la gestión. Anuncios varios, obras avanzadas y soluciones a problemas densos sirvieron para que el tránsito lunghista pasara con éxito los siete días.
En tanto, aún quedan los rezagos de lo que deparó el conflicto Filardi que, a primera vista, dejó en evidencia fragilidades, frustraciones y heridas varias.
Si bien se celebra la intervención del municipio, habida cuenta que el conflicto ya había dejado de ser de unos pocos para repercutir en toda la comunidad en vísperas de un fin de semana turístico óptimo, que sea el jefe comunal quien tenga que poner nuevamente el cuerpo en este tipo de menesteres genera ruido.
Seguramente para muchos resulta precisamente uno de los ingredientes de su receta exitosa. Aquello de inmiscuirse en todo, de ir hacia los problemas antes que el problema se los lleve puestos.
Otros, en cambio, no hacen más que insistir nuevamente en la debilidad del equipo de gobierno que rodea al pediatra. Que precisamente él sea quien tenga que mediar en un conflicto que debiera capear algunos de sus colaboradores resulta al menos peligroso para la salud de un líder que goza de inmejorable estado físico en la carrera por seguir liderando los destinos de los tandilenses.
Habría sido el propio Lunghi quien recriminaría a empresarios afines que integran el Consejo del Trabajo y Producción por precisamente no contener desde dicho ámbito una situación que venía cocinándose hace tiempo, a partir de las nulas respuestas que el empresario daba para con las legítimas pretensiones laborales, enarboladas por un gremio que ha encontrado la receta de incomodar y hacer torcer historias que parecían definidas.
No deja de sorprender la mayoritaria reacción del tandilense medio cuando se manifiesta como se manifiesta determinado gremio, sector. Cuando casi con el mismo mecanismo lo hizo el campo, pocos histeriquearon, es más, se apoyó con apasionamiento.
La sorpresa no resulta tanta cuando en verdad se sondea la verdadera opinión de los vecinos. Seguramente todos coincidían en que se debía saldar los haberes de los trabajadores reclamantes, pero cuando el conflicto toca sus intereses ahí comienzan a hacerse delicados distingos.
Alguna encuesta relevada por una consultora local supo inferir oportunamente acerca del conflicto Smata y el flagelo del déficit habitacional, que la problemática encabezaba las prioridades tandilenses a la hora de resolver. Pero en el fondo, el deseo de los consultados era -es- que se les diera una solución, si es posible con casas allá lejos al alcance de la cotidianidad media serrana, para no correr riesgos sus propiedades.
UN CONSEJO ANODINO
Sobre el Consejo del Trabajo y la Producción, hasta aquí hubo más esfuerzos para salir en las fotos con el ministro Cuartango que para brindarse como una interesante herramienta.
Deberá admitirse, al menos, que frente la primera seria situación de aprieto, denotaron una anodina posición con consecuencias aún insospechados sobre su vida útil. Al menos que el objetivo apenas sea el de obtener subsidios varios que de hecho ya existían.
También aquel conflicto disipado permitió trascender una puja gremial que ni el comunicado oficial emitido en apoyo a Camioneros alcanzó para tapar.
Si bien es cierto que dicho pronunciamiento habló de un respaldo contundente de todos los gremios frente a la lucha emprendida por el sindicato de Moyano, no es menos veraz que puertas adentro se expusieron las luchas intestinas que provienen del ámbito nacional e indefectiblemente desembarcan en el pago.
Carlos Reyes, desde la UOM, mantuvo un contrapunto fuerte, descarnado y casi insalvable con De Negri (Camioneros), y que no hizo más que replicar aquí la descarnada lucha de poder sindical que las 62 organizaciones tiene con el clan Moyano.
Salidos del conflicto Filardi, sólo el tiempo definirá el futuro de esta mesa gremio-empresarial que surgió como continuidad del aplaudido Comité de monitoreo de Crisis. Serán sus actores y sus miserias los que resuelven su destino
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