No por casualidad, el eslogan de la campaña electoral pasada habló sobre más Lunghi. Sin dudas, la elección tenía que ver con el clima, el ánimo del tandilense medio que estaba dispuesto -de hecho así lo reflejó en las urnas-, a acompañar con su voto de confianza por cuatro años más. La sensación térmica de éstos días, a no mediar una fatalidad en el último tramo de la gestión, redunda en un escenario similar.
A saber, el Ejecutivo responde afirmativamente, y ejemplos tienen para presentar. Referirá a la conformación del Instituto Mixto de Turismo, del Consorcio del Parque Industrial, la Usicom, las respectivas comisiones administrativas con varias patas del sector privado para definir el plan de desarrollo territorial, etcétera, etcétera.
Seguramente la manifestación más palpable de la participación ciudadana tiene que ver con el presupuesto participativo, sobre el cual el radicalismo ostenta haber sido el que lo ha implementado, tarde, pero al fin puesto en marcha con experiencias piloto, concretas, como por éstas horas transcurre en María Ignacia (plena ejecución de las obras elegidas por los propios vecinos) y en Gardey, que en las próximas horas el centenar de vecinos analizarán las propuestas y votarán por las prioridades.
Recién al séptimo año comenzó a aplicarse una iniciativa que los propios referentes radicales levantaban cuando no eran gobierno, y por el paso que va, habría que aguardar una eventual reelección para que la experiencia se aplique a la ciudad.
DEMANDA
Durante el año en curso se ha manifestado con más vehemencia la necesidad de mayor espacio de participación. Desde iniciativas trascendentes para la ciudad a pequeñas pero sensibles decisiones dejaron la sensación de una falta de diálogo, de consensos necesarios para que las medidas adoptadas no resulten tan traumáticas, drásticas, para sectores, vecinos, que no se sienten contenidos o, sencillamente, no sienten que son tenidos en cuenta.
Erráticos en la estrategia comunicacional, por apuros o ingenuidad, los lunghistas debieron volver sobre sus pasos en asuntos que tocaron la sensibilidad de sectores que con mayor o menor exposición, se hicieron oír.
Se dijo, el proyecto de la plusvalía urbana finalmente se desaceleró a favor de la andanada de críticas, dudas, reparos, que a priori presenta la progresista iniciativa. Por éstos días, estas horas, se abrió un espacio para escuchar todas las voces posibles y así permitir ahuyentar fantasmas y lograr el mayor consenso posible frente a un asunto determinante para el desarrollo urbano de un Tandil alocadamente creciente.
Otro ejemplo resultó la reacción, la resistencia de vecinos por el cambio impuesto para con los equipos de salud que trabajan en la atención primaria de los centros de salud barriales.
En paz, con mutuo respeto, los vecinos de Villa Italia norte se hicieron escuchar frente a los funcionarios que, en buena hora, acudieron a su encuentro. Dieron la cara, palparon en vivo y en directo el sentir de la vecindad y aceptaron que el amor era más fuerte. Los vecinos fueron con el corazón y Grasso quería responder con el bolsillo. Finalmente, entendió -o lo hicieron entender- que la pretendida optimización de los recursos humanos aquí no iban de la mano de una relación médico paciente emocionante, que conmueve a cualquier ingeniería dialéctica u organizativa tendiente a socializar la atención médica.
La moraleja no es original, el que no llora no mama... Ayer fueron los marginales de todo con su controvertida decisión de ocupar una propiedad ajena. También las Mujeres sin Techo hicieron lo suyo y lograron que los “famosos” terrenos del 17 de agosto ahora sirvan para levantar la treintena de viviendas.
Una vez más, el clamor popular tarde o temprano se hace escuchar y no hay convicción o imposición posible que no pueda revertirse. La participación ciudadana es de una fortaleza innegable, algunos sectores ya lo asumieron y se movilizan al son de un objetivo común. Sería bueno que la diligencia haga lo propio a favor de esa apertura, que no se mire como una debilidad sino todo lo contrario. El lunghismo hasta aquí hizo algo (mucho para ellos, poco para otros) en ese sentido, pero todos coinciden en que aún falta mucho por transitar en el camino de una democracia más participativa.
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