Semana interesante dejó el quehacer comunal, con aristas y protagonistas varios. Desde el intendente Miguel Lunghi y su ソinfranqueable? imagen, funcionarios azuzados por su autismo preocupante, a concejales que se meten donde no los llaman.
Lo ocurrido al menos hasta aquí en Villa Italia como en Tunitas, debiera hacer repensar cómo se imprimen los cambios que están convencidos de realizar sin llegar al extremo de ignorar el sentir de una barriada o del mismísimo equipo de salud que iba a ser trastocado por razones poco claras.
CONCEJALES
En otro orden de asuntos, por éstas horas la opinión pública advirtió quiénes integran la comisión de Derechos Humanos de la burbuja concejalicia. Ediles al parecer interesados en emprender debates de alto vuelo, que poco y nada se condicen con las preocupaciones del vecino de a pie.
Que se expidan sobre la controvertida resolución kirchnerista por Papel Prensa en este patética puja Gobierno-Clarín, no está mal, en tanto y en cuanto también muestren la misma vocación de servicio para intervenir por asuntos bien palpables del pago que aluden a todas luces sobre derechos humanos posiblemente vulnerados.
No se expidieron sobre la delicada como urgente situación social que luego la justicia vía amparo falló por lo evidenciado en la ocupación de Smata. Más aquí, tampoco pidieron la palabra para referirse a lo ocurrido en la escuela ex Comercio, donde la policía ingresó violentamente al establecimiento educativo a punta de pistola para reprimir a un alumno de la matrícula.
Un avezado dirigente supo graficar sobre la triste exposición concejalicia frente a un asunto que les queda sino grande al menos lejos. Recordó una vieja frase de un ex técnico xeneice quien le dijo al arquero debutante: “no te pido que atajes todas, sólo que no metas las pelotas que van afuera del arco”.
“Pasen desapercibidos, muchachos, así les va a ir mejor a ustedes y nosotros”, se les aconsejó a los comedidos ediles.
UN 80 POR CIENTO DE MENTIRAS
Otro de las datos políticos singulares de la semana versó sobre la forzada encuesta de opinión que colocaría al jefe comunal en inmejorable posición de imagen.
No llamaría la atención si el sondeo hubiera sido contratado por el radicalismo y luego lo publicitaba con cierto grado de exageración, como suele suceder en todos los ámbitos. Lo curioso fue que las erráticas conclusiones que refleja esa encuesta que favorecería al pediatra proviene de un sector periodístico estrechamente vinculado (por conveniencia económica más que por convicción) al kirchnerismo y sus salieris locales.
Desde su irrupción, los rentados voceros le han dedicado amplios espacios para resaltar la buena imagen del pediatra, vaya a saber a estas alturas bajo qué objetivos mercantilistas.
Algunos leen que se trata sólo de una estrategia comunicacional. Se presentan como imparciales para luego acuñar poco a poco sus verdaderas intenciones rumbo al 2011.
Otros, arguyen que en verdad se trata de la especulación de exagerar y presentar a un intendente inalcanzable para así los virtuales candidatos (que solventaron la encuesta) no reciben demasiadas exigencias y hacen la plancha en el cargo muy bien rentado que las mieles nacionales les legó.
Lo concreto es que la exposición de esa encuesta fue intencionada y errática. Es imposible que Lunghi cuente con el 80 por ciento de imagen positiva. Sí cuenta con una inmejorable (envidiable para cualquier dirigente) imagen que alcanza el 60 por ciento tras siete años de gobierno y, por ende, de desgaste, lo que sin dudas lleva a pensar a radicales y justicialistas que la reelección está a la vuelta de la esquina.
Lo que nadie hasta aquí quiere analizar (especialmente el radicalismo) es que el ex kirchnerista (“somos del mismo campo popular y progresista”, Lunghi dixit) y hoy neoalfonsinista, es que no hay mayores expectativas para el futuro sobre lo que pueda hacer el pediatra más allá de lo bueno que hizo hasta aquí. La encuesta habla de un Lunghi que está en una cima inmejorable frente a la mayoría ciudadana, pero esa cima tiene su techo.
“Vas a terminar de ser un gran intendente cuando dejes a otro radical en la intendencia”, lo supo desafiar el senador Carlos Fernández a Miguel Lunghi. Habrá que aguardar que el pediatra resuelva si alguna vez dejará de trabajar de intendente para transformarse en un líder que construya más allá de su propia imagen.

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