Sin demasiados sobresaltos el lunghismo transitó por el quehacer comunal, de lleno dedicado a la gestión como mejor estrategia electoral rumbo al año que se vendrá. No resulta novedad.Por Guillermo Liggerini
Si se habla de la semana que se caminó por el mundo político local, la atención se inscribió en el interesante debate por la plusvalía urbana. Algunos coletazos de asuntos delicados -vía sumarios- que atañen a la administración hospitalaria y la necesidad lunghista de seguir cimentando el perfil hacedor, entre obras de pavimentación y plazoletas varias.
GESTOS
A propósito de plazas, buen gesto resultó haber bautizado un espacio en calle Franklin, entre Portugal y Canadá, con el nombre del destacado ex deportista Domingo Pastor, asesinado en septiembre del 98 por manos aún anónimas. Doce años de impunidad.
Seguramente el gesto trae algo de alivio para una familia que sufrió la desidia judicial de aquellos años complejos, en plena transición, para un caso manoseado por distintos actores y que cayó en un juzgado de Transición, ahora de Garantías, que nulas respuestas le dio a los Pastor y a los tandilenses en general.
Seguramente el mejor reconocimiento que se lo podría hacer al ídolo serrano asesinado y sus deudos sería que los responsables del crimen paguen con el respectivo castigo, pero al menos un reconocimiento para el paso de un hombre. Gesto que además permite reavivar la memoria de una sociedad que de tanto en tanto opta por esconder sus miserias bajo la alfombra.
DEBATE
Ya sobre lo que discute en el palacio comunal, el Ejecutivo se debatió entre lo que implicó el proyecto de plusvalía urbana, sobre el cual -como se indicó hace siete días desde aquí- se reconoció desde el propio seno radical cierta falencia comunicacional, que sirvió para que algunos intereses metieran la cola para embarrar un asunto de por sí complejo de presentar a la opinión pública.
La autocrítica provino del mismísimo jefe comunal, que en el despacho les dijo a sus delfines sobre la mala estrategia comunicacional. Algunos recogieron el guante, aunque también dejaron sentado que varios especialistas del asunto aconsejaron impulsarlo sin más, habida cuenta que sería difícil abordar el proyecto para el fácil entendimiento del vecino de a pie.
También la crítica se remonta a determinadas actitudes propias del lunghismo, cuya voracidad y omnipotencia genera cierto ninguneo a aquellos sectores que podían haber sido consultados y finalmente fueron anoticiados por los medios sobre lo que en definitiva, los involucrará.
Finalmente, el oficialismo bajó los decibeles y convocó a profesionales que defienden la idea para informar a quien quiera escuchar sobre los alcances de la iniciativa. Si servirá para despejar dudas, el tiempo lo dirá, pero esta claro que el proyecto será sujeto a modificaciones y/o ampliaciones que intente lograr el mayor consenso posible. Después, lo demás, estará atado a ideologías o intereses particulares, y allí ya no queda mucho por debatir.
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