Libros llenos de polvo, y algunos amojosados, son la prueba de lo que empezó en la gestión de Juan Carlos Romero como un objetivo de aprendizaje escolar, y que siguió (supuestamente con ese objetivo), en el gobierno de Juan Manuel Urtubey, con montos mayores a los volcados en 2007.
Las imágenes muestran el estado de los libros que se imprimieron en septiembre de 2007 durante el gobierno de Juan Carlos Romero, y de los que solo se conoce existencia en algunas escuelas.
"Esperamos que este material puesto en las aulas, lugar sin duda preponderante y fundamental para la acción educativa, alumnos y maestros lo utilicen como herramienta estratégica para el aprendizaje escolar", dice el prólogo del libro. Continúa indicando que "es nuestro deseo ofrecer la oportunidad de orientar los conocimientos escolarizados a los chicos y chicas de toda la provincia con un libro de Salta, hecho e impreso en Salta".
Lejos de aportar lo que decía, más de la mitad de los libros impresos, según los cálculos de la auditoría, quedaron apilados en el depósito que tiene el Ministerio de Educación en la Guarnición del Ejército. Así lo pudo verificar la diputada Virginia Cornejo, quien invitó a Nuevo Diario a observar la situación de estos libros.
En la edición, se indica que fueron impresos unos 40 mil manuales. El análisis que hizo la Auditoria General de la Provincia (AGP), sobre la contratación de los kits escolares 2008, indica que según el inventario del depósito de Educación, existen unos 21.000 libros que nunca fueron repartidos.
Se pudo ver que algunos de los ejemplares del Patrimonio Arquitectónico (también impresos por CARTOON), quedaron en el depósito inutilizados, con manchas de humedad, en un rincón de un estante.
Las impresiones realizadas en la última gestión de Juan Carlos Romero, tienen como antecedente el contrato de promoción industrial beneficiando a la empresa en un decreto del 3 de julio de 2007, para que esta ponga en marcha la inversión de una fábrica de encuadernación industrial de textos, útiles escolares y libros de tapa dura. La provincia dio un crédito de cerca de 3 millones, que en parte, fueron pagados con la impresión de estos libros.



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