Polti pidió a los padres un mayor compromiso por sus hijos.En el marco de la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, celebrada ayer en la parroquia ubicada en calle Buenos Aires y Martín Fierro, del barrio Reconquista, el obispo diocesano Mons.
“Al igual que Jesús, muestra en el Evangelio una confianza particular en los niños, así María, la madre de Jesús, ha dirigido siempre, en el curso de la historia, su atención maternal a los pequeños. El ejemplo de los pastorcitos de Fátima, Francisco, Jacinta y Lucía, demuestra una vez más que los niños tienen una relación especial con la Virgen María. En efecto, a lo largo de los siglos hasta nuestros días, podemos comprobar cómo Jesús y su Madre eligen con frecuencia a los niños para confiarles tareas de gran importancia para la vida de la Iglesia y de la humanidad”.
“Jesús, en reiteradas oportunidades, señalaba a los niños y los ponía de ejemplo ante los adultos. Decía que el Reino de Dios pertenece a los que se asemejan a los más pequeños (Mt. 18,3). Naturalmente eso no significa que los adultos deban renunciar a ser adultos desde todos los puntos de vista, sino que su corazón debe ser puro, bueno, confiado y estar lleno de amor”.
En otra parte dela homilía, Polti destacó que “los hijos puede ser para ustedes una significativa fuente de inspiración. Son ellos quienes examinan frecuentemente a los padres. Y no sólo a través de los porqués, sino también con sus miradas, incluso con sus caprichos. Los hijos son la esperanza que sigue floreciendo, un proyecto que se inicia continuamente, el futuro que se abre sin cesar. Traen un mensaje de vida y al estar necesitados de todo, en especial durante las primeras fases de su existencia, constituyen naturalmente una llamada a la solidaridad”.
Remarcó, además, que en la actualidad: “Traer al mundo un hijo se ha convertido en una elección realizada en medio de grandes dudas, más allá de la prudencia que exige una procreación responsable. Se diría que, en ocasiones se les ve más como una amenaza que como un don. Lamentablemente, está el otro triste escenario de la infancia ultrajada y explotada. La infancia es aún víctima del hambre, de las guerras, de terribles enfermedades, como el sida y de la perversión de adultos sin escrúpulos, que asechan su inocencia”.
“En efecto, la situación de los niños es un desafío para toda la sociedad, un desafío que interpela directamente a las familias”. Al mismo tiempo, el obispo señaló que los padres “no pueden eludir su misión de educadores. Habiendo dado la vida a sus hijos, también tienen el deber de seguirlos, de modo adecuado a su edad, en las orientaciones y en las opciones de vida, velando por todos sus derechos. Los padres son los primeros que tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos, en sintonía con sus propias convicciones”.
Por último, Polti pidió: “Rezar con confianza sencilla y total como los niños lo saben hacer, anunciando juntos el valor de la familia y de la vida, ya que sin estos valores no existe futuro digno del hombre”, puntualizó en su homilía.
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