El padre Carlos Miri asumió como párroco en la iglesia Nuestra Señora de la Merced

El padre Carlos Miri asumió como párroco en la iglesia Nuestra Señora de la Merced
La ceremonia, concretada el martes a la noche, fue presidida por el obispo diocesano, Héctor Cardelli y concelebrada por sacerdotes de la ciudad. Durante la homilía el prelado agradeció a Juan Domingo Pisoni por el servicio pastoral que llevó a cabo en la iglesia principal de Pergamino en sus casi doce años de permanencia.
El martes en horas de la noche, en una misa oficiada en la iglesia Nuestra Señora de la Merced, el obispo diocesano, Héctor Cardelli, presidió la ceremonia de toma de posesión de la iglesia principal de nuestra ciudad por parte del sacerdote Carlos Miri. De esta manera también se concretó la despedida de quien fuera párroco por casi doce años, Juan Domingo Pisoni.

De la Celebración de la Eucaristía participaron los sacerdotes de las parroquias de la ciudad y de la diócesis, que fueron acompañados por muchos feligreses que coparon el templo. A todos se los podía ver emocionados por este acto que determinó el traslado de Pisoni y marcó la llegada de un nuevo “pastor”.

Posesión

Posterior a la lectura del Evangelio y de la homilía, a cargo de monseñor, se procedió al acto de toma de posesión, en el que el párroco entrante, Carlos Miri, manifestó delante de la comunidad y en juramento a Dios, su deseo de aceptar con responsabilidad la misión que se le encomendó, también realizó su profesión de fe, documentos que fueron firmados por él mismo, Héctor Cardelli y dos sacerdotes testigos: Javier Fortunato y Guillermo Bastía.

También el sacerdote recibió de parte del obispo los Evangelios y las llaves del Sagrario en el que se depositan las hostias consagradas.

En la finalización de la celebración, el padre Mingo Pisoni agradeció a los feligreses, especialmente a los grupos activos que se desarrollan en la Nuestra Señora de la Merced, y a los sacerdotes que lo acompañaron en un trabajo mancomunado.

Expresando su deseo de confraternidad, el nuevo sacerdote, Carlos Miri, también se dirigió a los presentes.

Por último lo hizo Cardelli, agradeciendo tanto a la feligresía como a los consagrados, la obediencia en este camino de fe.

Culminada la ceremonia, y en el atrio, los feligreses saludaron a ambos sacerdotes, y más tarde en la sede del Centro de Jubilados de 25 de Mayo al 800, compartieron una cena.

Pastores

Durante la homilía, el obispo diocesano, Héctor Cardelli, hizo hincapié en la importancia del trabajo pastoral que llevan adelante los sacerdotes y consagrados.

“La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced es un mojón de fe en la ciudad de Pergamino. La sucesión de los pastores que han trabajado en la evangelización de esta gran comunidad, se sigue produciendo pero sin interrumpirse el proceso del Evangelio que es la luz, la sal, la levadura para que esta comunidad viva en la verdad, librada de la corrupción y sea fermento de evangelización aquí en este lugar y por donde el Señor los envíe.

“Ciertamente que, en estos momentos de recambio de los pastores de esta parroquia, nos produce sentimientos encontrados. Quisiera decirles que lo importante para nosotros es sí darles curso a los sentimientos pero iluminados por la fe.

“Lo que debe guiarnos en este año de la fe es este mandato que Jesús nos encomendó a través de la Iglesia, a través de los apóstoles: ‘Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio a todos, prediquen, enseñen, bauticen’. Y es así como entonces estamos hoy compartiendo el período que asume Carlos Miri, el nuevo pastor, y agradeciendo el ciclo que cubrió el padre Mingo Pisoni en esta comunidad. Esta situación hace que los sacerdotes se conviertan no sólo en los que anuncian sino en los que acompañan y se hacen padres de las comunidades porque las aguas bautismales vertidas por las manos de un párroco van generado nuevos hijos, esos hijos conforman sus familias y el sacerdote acompaña en el crecimiento de la fe y en las situaciones concretas que atraviesan las personas, en los peligros, en los éxitos, en la salud, en la enfermedad, en los problemas. Pero además también en los proyectos pastorales de la comunidad, a través de los grupos. Y en esta iglesia de un modo muy especial porque cuenta con la adoración perpetua del santísimo sacramento.

“Hace poco celebrábamos la privilegiada jornada de la beatificación de María Crescencia, con un desafío en este año de la fe, que nos abre a enseñar la espiritualidad de esta alma de Dios para los tiempos de hoy, marcar como una especie de hito en el enfoque espiritual para el mundo de hoy, un mundo que está buscando el aquí y el ahora, en dónde poner el éxito si en la riqueza, el poder, en distintas opciones que nos van sacando del eje central de nuestra mirada cristiana. Y hay que accionar con amor, en la entrega simple y sencilla del que ama y del que está dispuesto a buscar el bien del otro, encontrando de esta manera la propia santidad. Un desafío importante que tenemos los católicos en este momento particular”, manifestó Cardelli.

Evangelizar

Exhortando a los católicos, en este Año de la Fe, a evangelizar, monseñor culminó expresando: “El campo de la evangelización es muy extenso, no tiene término, es el mundo y es hasta el fin del mundo, y es a todos, sin negar la propuesta de la fe a nadie por eso tengamos en este momento un compromiso de fe y participación, de gratitud por todo lo recibido de mano de los pastores que nos acompañaron y fundamentalmente del Padre Mingo que entrega su obra y servicio al padre Carlos Miri, que continuará con esta obra de evangelización, de anuncio y de congregar, en torno a la Palabra de Dios y a la Eucaristía, a toda esta comunidad pergaminense.

“Vamos a pedirle a la Virgen de la Merced, que acompaña a esta comunidad religiosa, que regale su amor de madre al padre Mingo que parte para su pueblo natal. Y que proteja a Carlos que llega a este, su pueblo natal, a convertirse en el misionero y evangelizador de esta comunidad. Este hijo que vuelve a ser servidor de los hermanos, con su testimonio y con la solidez del servicio en beneficio de las almas y para la gloria de Dios. María la madre de Jesús los abrace en su seno de madre, los llene de su alegría y de paz y que los estimule a ser siempre fiel a Dios y a sus hermanos”.

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