Luego de dos años de padecimientos, la adolescente tomó valor y denunció a su progenitora y a la pareja de ésta. Contó que cuando tenía 15 años, tras ser violada, fue llevada a la casa de un enfermero donde se le practicó un aborto clandestino. Son tres los detenidos.
La increíble investigación es impulsada hoy por el juez civil de Monte Quemado, José Luis Torrelio, y el fiscal, Ricardo Lissi.
Ambos, trabajan recreando una historia, cuyos primeros capítulos habrían sido escritos en el 2008 en un barrio alejado del centro de la ciudad cabecera del departamento Copo, revelaron fuentes ligadas a la investigación.
Según el relato de la adolescente, en aquellos tiempos tenía15 años y vivía junto a su madre y su padrastro. Una tarde, aprovechando la ausencia de su pareja, el sujeto habría conducido a la menor a una de las habitaciones y la sometió sexualmente, a pesar de la resistencia que habría ofrecido la adolescente.
Aquel ataque fue corolario de una serie de acosos y desatinos verbales, disimulados por el rubor de la adolescente que prefería el silencio, a ventilar ante su familia tamaña licencia de su padrastro.
Hubo una primera vez, una segunda y una sucesión de ultrajes sexuales, imposibles de evitar por la menor, sin que su madre sospechase nada, ni siquiera sobresaltada por la casi inexistente actividad sexual con su hombre, señalaron los voceros.
Desdibujada y solitaria, la menor dejó de indisponerse. A los pocos días, fue con su madre al médico y le informaron que estaba embarazada.
La madre preguntó: “¿Quién es el padre?”. “Tu pareja”, fue la respuesta de la jovencita, lo cual dejó perpleja a la mujer.
Lejos de todo escándalo, o interponer denuncia policial, la mujer conminó a su hija a callarse la boca y que no contara nada a nadie sobre lo que había sufrido ni que estaba en estado de gravidez.
En menos de una semana, la mujer acordó con un enfermero de la zona hacerle un aborto a su hija, lo cual se materializó, sin objeción alguna por parte de la menor.
Padrastro y esposa habrían reunido el dinero que les cobró el enfermero y así escondieron debajo de la alfombra semejante vejación sexual y el delito de interrumpir la gestación de una vida.
Dos años debió guardar la jovencita su dolor en algún rincón del alma. Hasta que un día, con su novio, a quien logró contarle entre llantos lo que había sufrido en su adolescencia, resolvieron acudir a la Justicia. La denuncia habría resultado muy liberadora para la menor que, a raíz de lo que había vivido, le estaba siendo difícil mantener una relación de noviazgo, sin caer en depresiones y discusiones sin sentido.
Una vez que se analizaron el testimonio de la menor y se realizaron otras diligencias judiciales, la Justicia ordenó la detención del padrastro, su madre y el enfermero.
El primero está acusado del supuesto delito de “abuso sexual gravemente ultrajante”.
En tanto, la madre de la jovencita fue imputada como presunta “partícipe necesaria del aborto” y al enfermero, como “autor material” de la interrupción del embarazo.
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