Los problemas que golpean al bonaerense podrían también hacer sufrir al mendocino. Similitudes entre provincias. Las razones.
Conocedores del manejo de las finanzas del Estado dicen que Paco Pérez puede ser Daniel Scioli en sólo dos meses más, si se profundiza la crisis económica y los síntomas de abandono financiero por parte de la Casa Rosada.
El gobernador bonaerense afronta una crisis económica grave, con problemas para pagar los aguinaldos de los empleados públicos y necesidad de recortes. En Mendoza todavía Pérez no cayó a ese abismo, pero no está demasiado lejos.
La coparticipación federal no ha caído y la recaudación impositiva está dentro de los valores estimados. Pero como contraparte, las paritarias salariales, que no habían sido presupuestadas, agregaron un gasto considerable a las cuentas. Y hay un problema al que no le encuentra solución: el financiamiento privado.
El Gobierno provincial ya renunció a la emisión de un bono por las altas tasas de interés y todavía no firma ningún contrato para recibir ayuda de los bancos privados, tal como había anunciado. Y es en esta encerrona donde la crisis financiera empieza a dar indicios de que es también un problema político: Paco tampoco ha logrado abrochar la asistencia de la banca estatal.
El gobernador habla desde comienzos de año de un crédito de 400 millones de pesos del Banco Nación. Anunció incluso que ya había recibido la primera cuota de 200 millones. Pero cerca del fin de semana se supo que esto no había sido así.
Más sorprendente fue la revelación del propio presidente del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega, quien confesó en privado que el desembolso estaba listo, pero le ordenaron frenarlo desde la Casa Rosada.
Fábrega incluso le dijo a sus amigos que la plata no fue enviada porque Paco Pérez "habla de más". Terminó así de configurar un inesperado y misterioso escenario de cortocircuitos políticos entre Paco Pérez y la Casa Rosada, con la cual se presumía que el gobernador tiene una relación excelente.
En este punto, Pérez se parece a Scioli. El gobernador de Buenos Aires se complicó la vida solo cuando ventiló sus pretensiones de ser candidato presidencial en 2015. "Habló de más". ¿Pero qué hizo Pérez para enfurecer a un Gobierno nacional que es cruel, cuando quiere, con el manejo de la caja?
Las teorías pueden ser múltiples. Apenas llevaba semanas en el poder cuando Paco sacó chapa ante varios dirigentes mendocinos de que podía ser el sucesor de Cristina en el sillón presidencial. Es indudable, por otra parte, que maneja cierto doble discurso sobre la minería metalífera, con la cual es mucho menos sentencioso en Buenos Aires que cuando tiene que enfrentar a los ambientalistas en Mendoza.
Puede ser alguna de estas razones. O tal vez, su anuncio público durante la reciente cumbre del Mercosur de que buscará una negociación directa con Venezuela, sin intervención de la YPF estatal ni del ministro de Infraestructura Julio de Vido, para reabrir estaciones de servicio en Mendoza.
Lo cierto es que Paco en algún momento "habló de más" y desde entonces dejaron de tener tanto valor los numerosos gestos de disciplina con Cristina y la Casa Rosada que ha dado desde que comenzó a gobernar.
También comenzó en ese instante, tal vez, una etapa de padecimientos para él.



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