Hasta el lunes no hay servicio de salud en el hospital Andrés Ísola, ni es normal la atención en los centros de salud en los barrios producto de la medida de fuerza que llevan adelante los estatales en demanda de mejoras salariales.
Las quejan se suman con el correr de los días, principalmente porque tampoco hay atención a las urgencias, ya que si no se trata de una situación extrema, los pacientes deben volver a sus domicilios o recurrir a un centro asistencial privado.
Los usuarios del sistema público de salud, mayoritariamente es el sector de la población que no puede costearse los gastos de una atención de la medicina privada, y desde hace semanas deambulan sin poder ser atendidos en virtud del conflicto que mantienen los trabajadores de los hospitales de la provincia.
Son numerosas los reclamos de gente indignada por el destrato que reciben en el hospital y en los centros de salud, ya que quien concurre a un nosocomio lo hace porque padece una dolencia, y su caso merece la digna asistencia.
Crece el malestar en la población porque el paro de los gremios estatales ponen en riesgo la salud de muchas personas, que consideran que su caso merece ser atendido por urgencia, pero en el hospital discrecionalmente sin ser revisados por un profesional se selecciona en el ingreso a quien se va a atender y a quienes no.
En tanto, ayer la seccional Puerto Madryn de ATE emitió un comunicado en el que sostienen que “como es de público conocimiento, los trabajadores de salud estamos llevando adelante medidas de fuerza. El conflicto lleva ya más de seis meses. Durante este tiempo, siempre hemos mostrado voluntad de diálogo, respetando las instancias acordadas: conciliación obligatoria, paritaria, etc. Es el gobierno quien una y otra vez ha partido estos espacios, no nos ha atendido, no nos oye. Hemos presentado propuestas que ni han sido analizadas. No esta habiendo diálogo, sino monólogos”, indicaron.
“Los trabajadores solicitamos una recomposicion salarial, y las propuestas que hemos obtenido hasta el momento no son una recomposición, son un chiste”, afirmaron desde la entidad gremial.
Más adelante indicaron que “el 35% de aumento que el gobierno dice que nos daría no significa un aumento real, es en negro, no sobre el básico, tampoco resultaría significativo sobre los básicos que tenemos actualmente: Sueldo básico de un administrativo con 23 años de antigüedad es de $2409; de un técnico de laboratorio $2200, de un psicólogo $2081.03, de un auxiliar de enfermería $1354.04, mucama/chofer $1303”, describieron desde ATE.
“El sector salud es y ha sido históricamente descuidado. Siempre ha mantenido los básicos más bajos, es decir, venimos históricamente relegados”, dice el pronunciamiento del sindicato de los estatales.
“Nuestros salarios siguen estando por debajo de la canasta básica (la cual según cifras oficiales asciende a $4800 a principio de año). Si tomáramos cifras “reales” que rondarían los $7000 nos ubicaríamos por debajo de la línea de indigencia”, afirman mientras mantienen una huelga que lleva semanas.
“Exigimos el blanqueo de nuestros básicos ¿qué significa esto? El pase al básico de los adicionales no remunerativos, que son cifras en negro y que no inciden en nuestro aguinaldo ni el día de mañana en nuestra jubilación. En palabras de nuestros gobernantes, los agentes de salud trabajamos con compromiso, como se ha evidenciado en el accidente ocurrido el pasado 26 de junio”, dijeron refiriéndose a la tragedia donde fallecieron 14 gendarmes en la Ruta 3.
Con todo, la salud pública, se trata de un sector muy sensible, y utilizar a la población con algún tipo de afección como moneda de cambio para negociar y conseguir algún tipo de beneficio salarial, atendiendo y decidiendo discrecionalmente cual es una urgencia y quien debe esperar, los coloca en una delgada cornisa sobre los límites de la ética profesional.
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