La trama del “Watergate porteño” da para todo. Ahora, los investigadores del caso buscan saber si una empresa integrada por ex agentes de la CIA, del FBI y ex oficiales de inteligencia del Ejército de los Estados Unidos prestaba servicios “de forma directa o indirecta” al procesado jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri.
Fue Franco Macri quien introdujo el nombre de la empresa estadounidense en el concierto del escándalo del espionaje ilegal que involucra hoy a su hijo Mauricio. Lo hizo cuando difundió una carta en la que dice que recurrió a los “servicios de custodia y seguridad privada brindados por The Ackerman Group”.
A través de esa carta, Franco quiso salvar a su hijo de las acusaciones que hizo públicas su yerno, el parapsicólogo Néstor Leonardo, cuando involucró al jefe del Gobierno porteño en la intervención ilegal de su celular.
Leonardo fue una de las víctimas de las pinchaduras ilegales de James. Cuando Oyarbide le preguntó a Leonardo quién podría haberle ordenado intervenirle el celular, el yerno de Macri habló sobre sus problemas con el padre del jefe de Gobierno porteño.
El juez Norberto Oyarbide envió un requerimiento a través de la Cancillería y del Ministerio Público Fiscal para que la Justicia de los Estados Unidos informe sobre la conformación societaria y las acciones que realiza Ackerman Group. La empresa con sede en Miami presta diferentes servicios en materia de seguridad, pero se especializa en inteligencia, contraterrorismo y secuestros extrorsivos.
Fuentes judiciales con acceso al expediente explicaron a PERFIL que “más de un testigo” involucró a Ackerman con el caso de las escuchas. Dos de ellos conocen a la familia Macri desde la intimidad.
Los investigadores creen que Ackerman utilizaba los servicios de la consultora del ex comisario de la Federal y fugaz jefe de la Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios. La firma estadounidense también habría tercerizado algunos trabajos a través de otras empresas de seguridad en las que trabajaba el enigmático Ciro James, el espía todoterreno contratado por el Gobierno porteño, que está detenido y procesado junto a Palacios.
Fue el millonario Franco Macri quien decidió contratar la asistencia de Mike Ackerman, un viejo agente de inteligencia que trabajó durante once años en el servicio clandestino de la CIA en plena guerra fría, después de que su hijo Mauricio fuera secuestrado el 23 de agosto de 1991.
Marie France Peña Luque también involucró a la firma norteamericana en la causa. Está casada con Mariano Macri, el hermano menor del jefe de Gobierno porteño, pero en la actualidad están separados y mantienen una disputa por los bienes matrimoniales y la tenencia de sus dos hijos.



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