Oyarbide sigue acumulando causas K

Oyarbide sigue acumulando causas K
La complicidad del juez federal Norberto Oyarbide con el gobierno kirchnerista llegó ayer a su máxima expresión cuando la denuncia de una despachante de aduanas contra el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, por "abuso de autoridad, violencia y amenazas" recayó en el juzgado federal del polémico juez complaciente con el Gobierno nacional.
Esa situación llegó a desatar una protesta de vecinos autoconvocados en el frente de su domicilio de la calle Rodríguez Peña 1978, en el barrio porteño de Recoleta, en la que los manifestantes lo acusaron de “mafioso”, “corrupto” y le pidieron “que se vaya”, “que renuncie” a través de carteles y pancartas.

Con la denuncia contra Moreno, Oyarbide sumó ayer un nuevo caso sensible para el Gobierno, ya que tiene entre sus manos las causas del presunto desvío de fondos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, de la “mafia de los medicamentos” y del exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime.

En el pasado reciente Oyarbide tuvo otras causas que tocaron a la Casa Rosada, como la del presunto enriquecimiento ilícito de Néstor y Cristina Kirchner, en la que sobreseyó al matrimonio presidencial. También investiga el expediente por las escuchas telefónicas en el que está procesado el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

Los voceros judiciales dijeron que en la causa por la denuncia de la despachante Paula De Conto -que lleva el número 10.142/12- interviene el fiscal federal Patricio Evers. La mujer denunció a Moreno por presuntos maltratos y amenazas en una reunión en el despacho del funcionario con representantes de una empresa brasileña.

De Conto dijo que recibió un llamado intimidante de Moreno y luego fue a la Secretaría de Comercio con otras dos mujeres empresarias, ocasión en la que, insistió, fue maltratada y amenazada.

La mujer hizo la denuncia inicial en la Fiscalía 4 que conduce Carlos Stornelli. Además, reveló que en el llamado Moreno le “gritaba” y le comentó que “me llamaba porque yo trabajaba para una empresa fantasma. Es una empresa brasileña, muy grande en Brasil, que acá está instalada hace once años o doce. Yo soy despachante de aduana de esa empresa”.

Comentá la nota