José Camiña, docente que ofició de "nexo" entre la UNLPam y el gobierno provincial para la firma del convenio que permitió el control de calidad del oxígeno medicinal que se administra desde las plantas de Santa Rosa, General Pico y General Acha, anunció que una avería en el único equipo que permitía realizar esos exámenes generó un freno en los controles mensuales que venían realizando.
El profesor universitario del departamento de Química, que ejerció de mediador entre la Facultad de Ciencias Naturales y el gobierno provincial, dialogó con Radio Noticias y explicó que "inicialmente, el convenio fue firmado durante la gestión de (entonces gobernador) Carlos Verna, alrededor de 2007 y cuya idea inicial fue que la Universidad se encargara de validar los resultados obtenidos por laboratorios propios del gobierno para el control del oxígeno medicinal". Indicó que "íbamos a controlar los resultados analíticos obtenidos por personal de gobierno y corroborar que fueran correctos; era una auditoria externa para que todo el sistema sea lo más transparente posible".
Posteriormente, señaló que "ya durante la gestión de (primer mandato del actual gobernador, Oscar Mario) Jorge, en el año 2009, se hizo un anexo al convenio original, donde asociamos cargos temporalmente para el control del oxígeno medicinal, porque no tenían el recurso humano formado para hacerlo".
A partir de esta fecha, afirmó Camiña, comenzaron a solicitar "a las autoridades de turno la necesidad de comprar un segundo equipamiento, para tener un respaldo en caso de rotura del existente, especialmente pensando que el instrumental es importado y el tiempo de adquisición es elevado". Agregó que "ante la firma del convenio, aceptamos momentáneamente realizar los controles, para medir la calidad del oxígeno y ahorrar los costos (del gobierno) en cuanto al abastecimiento".
El profesional continuó: "Se comenzó con el control y análisis de muestras obtenidas de las tres plantas de oxígeno (General Acha, Santa Rosa y General Pico). Etapa de la que participaron dos técnicas, egresadas de la carrera de licenciatura en Química; que trabajaron por dos años y como era de esperarse, el equipo no es infalible y sufrió algunas averías que no fueron graves, pero generaron una demora de tiempo importante para adquirir el repuesto". De hecho, Camiña señaló que en dos ocasiones hubo que detener el control porque el equipamiento no funcionaba".
El docente indicó que "a partir de este momento, en 2010 se rompe el repuesto y (las técnicas) tienen que dejar de tomar la muestra". Inconveniente que acompañó la falta de pago, ya que (el gobierno) lo abonaba contra la prestación de resultados. Al registrar la avería del equipo y no poder controlar las muestras, se paraliza el ingreso por este servicio y la universidad debe dejar de pagarles el sueldo a las técnicas.
Resaltó especialmente que "la idea inicial del convenio fue la de validar los resultados y no realizar el control específico. Nosotros dijimos que esa tarea correspondía a la adquisición 'in situ' por personal de Gobierno y nosotros aceptamos este anexo del convenio, a los fines de formar gente (las dos técnicas) pero que nunca llegaron a pasar a planta".
Respuestas.
Camiña aseguró que "toda la situación anterior empezó a resquebrajar la posición de las técnicas y viendo los hechos, desde la UNLPam enviamos notas al ministro (Luis) Ordóñez primero y a (Mario) González en la gestión actual, con la decana de Ciencias Exactas (Graciela) Roston y anteriormente bajo el decanato de (María Cristina) Martín. En las misivas, se solicitó la compra de un nuevo equipo ante casos de rotura y se sugirió que las dos técnicas pasen a planta (como personal dependiente de gobierno), ya que la idea original - según expresó Camiña - era que el propio gobierno provincial contara con personal calificado para realizar estas tareas. Posteriormente, la facultad de Exactas realizaría trabajos como auditor externo, para confirmar la medición de resultados.
"Las notas jamás fueron respondidas durante ninguna de las dos gestiones de las decanas que tuvo el área de Ciencias Exactas", aseveró el docente.
Controles.
Ante la falta de estos controles, Camiña fue consultado respecto a la efectiva calidad del oxígeno que se suministra actualmente a los centros asistenciales, a lo que el docente aclaró que "si se realiza el control en planta y ese porcentaje de oxígeno es del 98 por ciento, que es lo esperado, no es de suponerse que existan inconvenientes en el uso de ese aire gaseoso".
Dicen que hay pureza
El gobierno provincial informó que el ingeniero Néstor Malvicino, responsable de las plantas productoras de oxígeno del Ministerio de Salud, "garantizó la pureza del oxigeno que en ellas se produce".
"Fundamentalmente -aseguró- queremos llevar la tranquilidad a la gente de que el oxigeno que se produce en las plantas del Gobierno provincial es de muy buena calidad", luego que se supiera que desde hace más de dos años la UNLPam no puede controlar su funcionamiento. LA ARENA intentó contactarlo ayer vía telefónica, pero el profesional no contestó.
Explicó Malvicino que "el porcentaje de pureza es mayor al 95%. Este oxigeno es de mayor pureza que el que se usa en las conocidas mochilas". Y añadió que siempre se ha abastecido con cantidad y calidad suficiente, las cinco maquinas que "tenemos bastan para la demanda".

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