El presidente de la Asociación de Profesionales de la Salud, Roberto de Martini, señaló ayer que el ministro Mario González intenta sostener su cargo a "a través de mentiras y engaños", al opinar sobre la designación de una farmacéutica, para controlar el oxígeno medicinal, que nunca fue notificada. Además, reclamó la renuncia del funcionario.
Mediante una investigación, LA ARENA reveló en su edición de ayer un nuevo escándalo en torno a las plantas productoras de oxígeno medicinal de la provincia. Es que Clara Cecilia Forastieri fue designada en 2009 como la profesional farmacéutica responsable de controlar la calidad del insumo. Sin embargo, la mujer aseguró que nunca fue notificada por las autoridades, y jamás tomó posesión del cargo.
En su momento, la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) le reclamó al titular actual de la cartera de Salud que indique quién es el responsable técnico de las plantas de oxígenos de Santa Rosa, General Pico y General Acha. El funcionario mencionó que Forastieri -que trabaja en planta del Ministerio de Salud- estaba designada en ese cargo.
Ante esa situación, la profesional intimó a González para que rectifique sus palabras, debido a que ella nunca se enteró de su nuevo puesto laboral, en el que fue designada en septiembre de 2009 por el ministro anterior, Luis Ordóñez.
"Hoy, nadie controla la producción del oxígeno. Pero lo más grave es que el ciudadano que miente no es cualquiera, es el responsable del toda el área de Salud en La Pampa, estamos ante una situación gravísima que amerita una investigación de los Diputados", comentó De Martini.
El titular de la Asociación de Profesionales de la Salud, además, afirmó que el ministro González debe renunciar. "Si esto sucede en otro lugar, seguramente le costaría el puesto a cualquier funcionario. La situación no resiste análisis. Nadie puede mentir en estos temas", dijo.
La justicia ordena una pericia que será clave.
En los próximos días, la justicia ordenará a un grupo de profesionales de la Universidad Nacional de La Pampa la realización de una pericia que será decisiva para conocer cuál es la calidad del oxígeno que entregan en las plantas instaladas en los hospitales de Santa Rosa, General Pico y General Acha. Omar Guzmán, un empleado que durante cinco años se encargo de distribuir el oxígeno medicinal en el resto de los nosocomios, encendió una alarma cuando hace cuatro meses aseguró que los oxímetros de las plantas fueron adulterados para mostrar un porcentaje de pureza superior al real.
"Hace dos meses pedimos los nombres de los técnicos (del departamento de Química) y recién ahora nos llegó el listado", dijo una fuente tribunalicia para explicar la demora en la realización de esa prueba. Los responsables de esa tarea será personal de Departamento de Bioquímica de la Facultad Ciencias Exactas y Naturales, más específicamente las mismas personas que estuvieron involucradas en el tema.
La causa se inició a partir de una denuncia del secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Salud Pampeana (Sitrasap), Carlos Ortellado y lo que se trata de indagar es si la calidad del elemento químico es apta para el consumo humano. Hasta ahora, la justicia ha recibido los testimonios "de cuatro o cinco médicos", algunos cirujanos, según la fuente.
Inicialmente, el gobierno y la facultad firmaron un convenio en 2007, durante la gobernación de Carlos Verna, para que desde la Universidad Nacional de La Pampa se realizará una especie de auditoría externa de control de calidad del oxígeno. Luego, en 2009, con Oscar Mario Jorge en el Poder Ejecutivo, las partes rubricaron un anexo del texto original para validar los análisis efectuados por personal del gobierno, y además se convino una asociación de cargos temporales para que dos licenciadas en química pasaran a futuro a depender del gobierno, ya que no contaba con especialistas. Cuando en 2010 se rompió un repuesto importado y el Ministerio de Salud tardó en reponerlo, la UNLPam dejó de realizar los chequeos en las tres plantas.
Cuando Guzmán habló y le apuntó al responsable de las plantas productoras, el ingeniero Néstor Malvicino, por la supuesta manipulación, éste salió a responderle -en nombre de Salud- que los controles habían dado bien y que el porcentaje del oxígeno era superior al 95 por ciento. Sin embargo, el propio ministro del área, Mario González, debió aparecer a los pocos días para explicar que los controles estaban a cargo de una farmacéutica y no de un ingeniero, como exige la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). En ese momento no dio el nombre de la farmacéutica.


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