El ejército sirio recrudeció los bombardeos a pesar de las críticas
Además, la situación humanitaria avanzó hacia el colapso, en momentos en que la comunidad internacional busca una salida al conflicto sin tener que recurrir a la intervención militar.
La ofensiva de las tropas de Al-Assad dejó 126 muertos en distintos puntos del país ayer, 110 de ellos en Homs, según distintas fuentes. Las fuerzas leales al gobierno lanzaron una lluvia de obuses sobre zonas residenciales de la castigada Homs, ciudad donde vive un millón de personas y fue convertida en el principal blanco de los ataques.
"Los cohetes llueven sin parar sobre Baba Amro", relató Omar Chaker, un militante de ese barrio de las afueras de Homs.
"Ciertos edificios están totalmente destruidos. Homs es una ciudad triste, una ciudad fantasma", dijo, por su parte, Jad al Homsi, otro militante, que señaló que las armas del Ejército Sirio Libre "no pueden hacer frente a los cohetes del régimen".
Además de sufrir la inclemencia de los bombardeos, la ciudad está cercada con puestos militares en todas las rutas, que impiden la llegada de alimentos. Los productos de primera necesidad y las medicinas comienzan a escasear, así como el combustible para calefacción, en medio de bajas temperaturas, lo que agrava la situación humanitaria. "Los hospitales de campaña han sido bombardeados, ahora estamos tratando a los heridos en las casas y en las mezquitas con medicamentos insuficientes", dijo el activista Salim al-Homsi.
Según fuentes activistas, en la ciudad tan sólo quedan tres médicos, uno de los cuales resultó herido en un ataque. En los momentos de calma de la embestida, los habitantes usan altavoces para pedir donaciones de sangre y provisiones médicas.
"Hay medicina en las farmacias, pero llevarlas a las clínicas es muy difícil; no se pueden llevar medicamentos a los heridos'', relató el activista local Mohamed Salé.
Más allá de Homs, las tropas regulares llevaban a cabo operaciones contra otros bastiones de la revuelta popular, como Deir Ezor, Zabadani y Madaya, a unos 40 kilómetros al norte de Damasco, Idlib (en el Noroeste) y varias aldeas en la provincia de Deraa (en el Sur).
Manifestaciones
Como cada semana desde el inicio de la revuelta, los militantes llamaron a los sirios a manifestarse masivamente hoy, ahora para denunciar el apoyo de Rusia al régimen de Al-Assad y su veto a una resolución de la ONU de condena de la represión.
La represión contra los disidentes ha dejado al régimen prácticamente aislado a nivel mundial, pero Al-Assad cuenta con el respaldo de Rusia y China. A medida que crece la violencia, la comunidad internacional busca nuevos enfoques diplomáticos para poner fin al derramamiento de sangre (ver aparte).
Y si bien las sanciones causaron estragos en la economía de Siria, no han detenido las ofensivas militares, que van dejando un saldo de más de 5400 muertos desde el comienzo de la revuelta en marzo pasado.
Frente al bloqueo en la ONU, varios países han tomado medidas unilaterales para acentuar el aislamiento del régimen. Estados Unidos cerró su embajada en Damasco, varios países llamaron a sus embajadores y las seis monarquías del Golfo decidieron expulsar a los diplomáticos sirios.
Ayer, el presidente norteamericano, Barack Obama, denunció un "atroz baño de sangre" perpetrado por el régimen de Al-Assad.
En tanto, un funcionario de la Liga Arabe anunció que el organismo discutirá el fin de semana si reconoce a los opositores del Consejo Nacional Sirio (CNS) como los representantes legítimos del país, y si les permite abrir oficinas en las capitales árabes.
Por su parte, el CNS debatirá en Qatar cómo se podría detener la represión contra la disidencia. La agrupación aboga de forma cada vez más decidida por la opción militar y el posible suministro de armas a los desertores.
El secretario general de la Liga Arabe, Nabil al-Arabi, había solicitado anteayer a la ONU el envío de delegados para trabajar sobre el terreno con los observadores árabes, una propuesta bien recibida ayer en Nueva York. "Estamos considerando una misión conjunta con la Liga Arabe", declaró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Agencias AP, AFP, DPA y EFE .


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