Es el segundo tramo de la columna vertebral de Córdoba. Recorre desde el sur de Huinca hasta Río Cuarto. Los baches, ondulaciones y falta de señales la convierten en una ruta de máximo riesgo
Falta de demarcación horizontal y vertical, baches a diestra y siniestra y una carpeta asfáltica que por momentos hace a los autos galopar por los tramos de ondulaciones que deben sortear son apenas un puñado de ejemplos del marcado deterioro que deben enfrentar los automovilistas al intentar transitar los 200 kilómetros que separan al norte de La Pampa con Río Cuarto.
Justamente ese trayecto la hace, junto a la también deteriorada 36, parte de la columna vertebral de la provincia.
Además de unir los departamentos General Roca y Río Cuarto, puntualmente la 35 es la vía de comunicación para innumerables localidades del sur. Desde Huinca Renancó, Mackenna, Tosquita y Jovita, hasta Mattaldi y Villa Huidobro. Tomando los dos departamentos hay una población estimada en 280 mil personas y más de 125 mil viviendas.
Pero además es la puerta sur de la provincia, para aquellos que en estas semanas del verano quieren llegar a las sierras desde la Patagonia o el sur de la provincia de Buenos Aires. La 35 nace en Bahía Blanca y recorre más de 700 kilómetros hasta Río Cuarto. Pero no toda está en el mismo estado.
Al ingresar a La Pampa, lo que era un mar de pozos se convierte en un asfalto parejo y demarcado. La Nación allí invirtió en repavimentación. Cuando en la página de Vialidad Nacional se consulta por el estado de la ruta en el tramo cordobés, sólo aparece un cartel: “Datos no disponibles”.
Por sectores
Pero el difícil panorama tiene diferentes niveles. Lo mejor de los 200 kilómetros se encuentran alrededor de Vicuña Mackenna. Aún sin ser una ruta de primer mundo es un camino al menos transitable y con menos probabilidades de dañar el automóvil.
Pero ese tramo es casi la excepción. En el otro extremo se puede ubicar sin dudas el cruce a Tosquita. Allí el asfalto está agrietado y con grandes y profundos baches. Los autos incluso suelen salirse de su carril intentando esquivar los desniveles provocando maniobras de alto riesgo.
También al sur de Huinca, los casi 20 kilómetros que separan a la localidad con La Pampa son de mucho peligro. No tanto por baches, que los hay, sino especialmente por las ondulaciones del camino, lo que potencia los despistes, especialmente a alta velocidad.
Pero todo puede complicarse mas ante dos situaciones: la noche y las lluvias.
Sin luz natural y con una carpeta asfáltica que en muchos tramos está sin señales la conducción es una tarea difícil de sobrellevar. Pero si además hubo precipitaciones antes o durante el viaje, el agua queda sobre el camino: en los pozos, sobre las banquinas -donde los yuyos proliferan- o en las marcadas huellas que tiene la ruta. Allí sí la estabilidad de los vehículos se vuelve sumamente débil y las posibilidades de accidentes crecen.
Sectores críticos
Huinca Renancó
Ondulaciones permanentes de la carpeta asfáltica. Muy inestable, especialmente a alta velocidad. Con lluvia, gran cantidad de agua sobre el trazado.
Tramo Huinca - Mackenna
Fuerte deterioro, presencia de baches, falta de marcación en la ruta. Banquinas en
mal estado.
Vicuña Mackenna
Es uno de los sectores en mejor estado. Unos kilómetros al norte y al sur de esa
localidad la carpeta muestra su mejor forma.
Cruce de Tosquita
Marcado deterioro, baches profundos y tramo de alta peligrosidad. Los vehículos suelen hacer maniobras riesgosas para evitar pozos.
Cruce de Moldes
El asfalto mantiene grietas y baches a lo largo de ese tramo. También hay ondulaciones y cuando llueve es inestable.
Comentá la nota