Se trata de las personas que estaban en el campo propiedad de Silvia Cagni, donde aterrizó la aeronave con casi 400 kilos de marihuana. La medida fue dispuesta por el juez federal Guillermo Molinari, quien investiga los contactos locales de la frustrada maniobra.
La aeronave que había partido a las 8.30 desde Paraguay fue secuestrada y se investiga su orgien.
“Aquí debía bajar. Me lo marcaban las coordenadas”, habría insistido el piloto, asegurando que el campo en que descendió era el destino final.
Después de tener su versión, el juez federal Dr. Guillermo Molinari, dispuso la detención e incomunicación de cuatro peones.
A las 10.20 la avioneta aterrizó y se estrelló contra la camioneta de un peón.
Ni bien bajó de la nave, el piloto les habría dicho que aterrizó allí porque lo indicaban las coordenadas del GPS.
Tan enfática sería la postura del piloto que el magistrado ordenó detener al cuarteto de obreros y a todos los indagará mañana.
Todos fueron alojados en la sede de Drogas Peligrosas y también se motoriza una investigación detrás de la ruta El Bobadal.
Los investigadores intuyen que nada es casualidad y que el departamento Jiménez quizá también sería una vía muy codiciada por los narcos para transportar múltiples cargamentos.
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