Otros cercos

Este medio nació inspirado en la evaluación de la compleja situación que pesaba sobre la sociedad marplatense cercada por el dominio de Florencio Aldrey Iglesias y sus medios, en ese momento las dos estaciones de amplitud modulada (AM) y el diario La Capital.
El concepto de “romper el cerco informativo” fue un punto de ruptura en la tragicomedia local que ha llevado a políticos y empresarios en estos años a someterse a los caprichos y trapicheos del coruñés maléfico. Lo notable es que hoy, cuando cualquier encuesta de imagen revela que la mala imagen de Florencio Aldrey supera el 60%, compitiendo cabeza a cabeza con Hugo Moyano en tal criterio ante la sociedad, otros cercos comienzan a instalarse.

Quizá con motivos menores, torpezas de la mente, egos distorsionados o algunos maravedíes en danza que se distribuyen entre quienes, diciendo ser periodistas, hacen de agentes de prensa desde medios a los que suele darse el título de “alternativos”.

En su oportunidad Ramón “Toto” Lorenzo y Juan Carlos Robles expusieron ante Clarín y en TN la situación que se vive en el sindicato de camioneros filial Mar del Plata. En ambas ocasiones demostraron hombría de bien al señalar que sólo en este medio y ante quien suscribe tuvieron la libertad de exponer lo que atraviesan. Muchos de los actuales creadores de espacios periodísticos siguieron el infortunio de los camioneros enfrentados a Héctor Martínez y a Irma Eva Moyano -gremialista nunca camionera- a través de las declaraciones y los testimonios de Lorenzo y Robles en la 99.9 y en este semanario. Siempre callaron. Uno de ellos llamó a la redacción para pedir teléfono de contacto sólo después de que ambos gremialistas participaron en una mesa de debate en un programa de la señal capitalina TN.

Ahora, con la presentación efectuada por el senador provincial Sergio Andrés Nardelli y Graciela Ocaña, se vieron obligados -bajo el título “Ocaña denuncia a Moyano por la mutual de camioneros de Mar del Plata”- a publicar lo que habían guardado tan celosamente. La información, elaborada en base a testimonios libremente ofrecidos en este medio y en la 99.9, se impuso por sobre la conducta de crear silencio y ocultar una realidad sumamente perniciosa e inquietante que involucra a un sector importante de esta comunidad, directa e indirectamente.

Estos medios “alternativos” no tienen el poder de Florencio Aldrey, y razonablemente jamás lo van a tener. Pero si lo tuvieran serían peores que el gárrulo de Galicia.

Hablando de mentiras y ocultamientos, la realización del Festival Azabache, dedicado al género del policial negro en el cine, organizado por el escritor y afiliado radical Carlos Balmaceda y financiado por el EMTUR, ha contado con una suma que ha provocado intriga en la oposición política de la ciudad. Se habla de unos $70.000 directos del EMTUR a una ONG recién creada, más una suma dos veces superior para un evento de 48 horas que trajo, es cierto, a personalidades del mundo de la literatura, a Víctor Hugo Morales -que dicho sea y no de paso, se fue encantado con el MARFICI- y poco más como para justificar mínimamente tanto dispendio de fondos públicos.

No se trata sólo de Aldrey. Se trata de una conducta instalada que crea demasiado espacio para el trapicheo, el acomodo y la corrupción en sus modos más grotescos.

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