Este monumento histórico nacional, actualmente propiedad del empresario César Vargas, volvió a ser epicentro de un pavoroso incendio por segunda vez en un mes y medio. Esta vez la falta de cuidado del lugar, que es utilizado para el acopio de telgopor, fue incendiado aparentemente por un grupo de menores, perdiéndose parte de un sitio de valor incalculable para la ciudad.
En medio de estas complicaciones debieron trabajar los servidores públicos a fin de evitar la propagación del fuego a la totalidad de la estructura del histórico frigorífico CAP en la zona de margen sur, del cual ardió en su totalidad una de las gigantescas naves, que finalmente se desplomó.
Testigos del lugar señalaron que minutos antes se había observado jugando en el lugar a un grupo de menores, que habrían generado el fuego, favorecido en su propagación por la inmensa cantidad de bloques de telgopor que el propietario acopia en este sitio de incalculable valor histórico.
Este irresponsable accionar ya el 14 de agosto pasado había producido un incendio de grandes dimensiones en una antigua casa vinculada al predio del frigorífico, pero en aquella oportunidad los bomberos evitaron la llegada del fuego a la estructura histórica en sí.
Esta vez la fortuna no fue tanta y se perdió una parte importante de este patrimonio histórico.
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