Otro desafío inglés: España está molesta por la visita del príncipe Eduardo a Gibraltar

El peñón, en manos de los británicos desde 1704, es, al igual que Malvinas, reconocido como “territorio no autónomo” por la ONU.

Los reclamos del gobierno español un día dejaron de apuntar contra Latinoamérica y coincidieron con los argentinos. El miércoles, el Ejecutivo presidido por el conservador Mariano Rajoy anunció la nacionalización de Bankia, la cuarta entidad financiera del país, y ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su “disgusto y malestar” con el Reino Unido por la visita que el príncipe Eduardo realizará en junio a Gibraltar, un enclave británico en territorio hispánico. Gibraltar, al igual que las islas Malvinas, es uno de los 16 “territorios no autónomos” reconocidos por las Naciones Unidas y uno de los diez de estos que aún se encuentran bajo dominio británico.

“El director general de Política Exterior y Asuntos Multilaterales, Globales y de Seguridad ha recibido en su despacho al embajador del Reino Unido en España”, señaló el comunicado difundido ayer. “En el curso de la conversación y entre otros temas, tuvo ocasión de trasladarle el disgusto y malestar del gobierno por la prevista visita de sus altezas reales los Condes de Wessex a Gibraltar.” El mensaje encierra el histórico reclamo de soberanía que el gobierno español realiza sobre la península y que reitera ante cada viaje de la nobleza británica a la zona.Y en forma deletérea explica las razones para convocar al embajador británico, una señal de disgusto importante en términos diplomáticos.

En esta ocasión, el príncipe Eduardo, hijo menor de la Reina Isabel II, visitará Gibraltar entre el 11 y el 13 de junio en compañía de su esposa, Sophie Rhys-Jones, en el marco de la conmemoración de los 60 años de reinado de su madre. Por ese mismo motivo, la noble pareja ya visitó Barbados y tiene previsto pasar por Antigua y Barbuda, el archipiélago de Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, además de Trinidad y Tobago.

La última protesta oficial del gobierno ibérico se produjo en 2009, cuando se desplazó a la colonia la princesa Ana de Inglaterra, hermana de Eduardo. En esa ocasión, el entonces ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, manifestó a su colega británico, David Miliband, el “rechazo, consternación e indignación” de su país por el viaje real.

Durante el gobierno de José María Aznar se realizaron otras dos visitas de la familia real británica al Peñón: en 2003, la princesa Ana lo hizo con motivo del 300 aniversario de la conquista británica de Gibraltar y, en 2001, quien pisó la colonia fue el príncipe Eduardo.

El gobierno británico rechaza una negociación sobre el Peñón a menos que lo reclamen los gibraltareños, mientras el gobierno español ha pedido recuperar el Proceso de Bruselas, por el que España y el Reino Unido se comprometieron en 1984 a negociar el dominio de la colonia.

Gibraltar, con unos 6,5 kilómetros cuadrados y unos 30 mil habitantes, está en manos del Reino Unido desde 1704, cuando el almirante George Rooke lo conquistó en medio de la Guerra de Sucesión española. En 1713, el Tratado de Utrecht confirmó la soberanía británica. España la reclama desde entonces. <

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