No hubo ganadores claros en el segundo debate televisado de la historia electoral británica. Pero quizás el más sastisfecho sea el premier laborista Gordon Brown, el único que se beneficia del empate entre el líder conservador David Cameron, favorito para las elecciones del próximo 6 de mayo, y el ascendente liberal-demócrata Nick Clegg.
La discusión ante las cámaras de TV entre los tres candidatos probablemente haya confundido a los electores que todavía no tienen decidido su voto. La victoria de Clegg en el primer debate no se repitió ayer cuando debió exponer sus ideas en materia de política internacional, un frente riesgoso para el único candidato que levanta abiertamente la impopular bandera del europeísmo. Cameron, por su parte, mejoró mucho respecto a su actuación de hace una semana pero no logró detener la avanzada de Clegg, que podría decidir el futuro gobierno del Reino Unido si ninguno de los principales partidos obtiene una mayoría clara en el Parlamento.

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