Las posibles líneas de acción común en la oposición todavía no han podido producir un resultado positivo concreto en las negociaciones legislativas que se suceden en la Cámara de Diputados.
El primer traspié fue el tratamiento del Presupuesto 2013 luego de la presentación en público del entendimiento de todas las fuerzas no oficialistas que sumadas alcanzan 48 voluntades pero que, finalmente, no logran expresarse al unísono en el recinto de la Cámara baja.
Con motivo de modificarse la ley electoral bonaerense para posibilitar el voto a los jóvenes de 16 y 17 años, los opositores aparecieron liderados por el presidente de la bancada del FAP Marcelo Díaz y su par el radical Walter Carusso -fogonero dentro del centenario partido de un entendimiento con Mauricio Macri- para extender la reforma e introducir el sistema D’hont y el voto electrónico, supuestamente con el respaldo de esos 48 diputados.
Desde el oficialismo se mostraron sorprendidos porque estas bancadas tanto el FAP como la UCR acompañaron la iniciativa a nivel nacional en las negociaciones legislativas. Y se mostraban cómo capitaneando las fuerzas opositoras para “imponer el número” en teoría, categórico para el oficialismo.
De hecho el diputado del FAP Abel Buil planteó la moción de modificar el despacho de mayoría para introducir el sistema D’hont en la ley Electoral en reemplazo del sistema proporcional que rige en la actualidad; moción que fue contestada por el también diputado opositor Ricardo Lissalde que mocionó crear a través de una resolución una Comisión especial de Reforma Electoral. La moción de Buil finalmente fue puesta a consideración ante los presentes, la oposición con bancadas diezmadas, no solo no contaba con 48 voluntades sino que el oficialismo y aliados lograron imponerse.
De esta forma los líderes opositores suman una nueva derrota y nuevamente aparece en el horizonte, según los observadores, “la necesidad de un rumbo cierto y no de reacciones espasmódicas” de la oposición, donde se cuenta objetivos comunes de acción que en definitiva no existen a la hora de la verdad, es decir cuando los legisladores ingresan o no al recinto y expresan sus pareceres.




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