China pondrá fin a sus incentivos tributarios para la compra de autos pequeños el 1º de enero, anunció ayer el Ministerio de Finanzas, una medida largamente anticipada que le pondría freno a la desatada expansión del mayor mercado automotriz del mundo. Así, volverá a regir el impuesto a las ventas de 10%.
La medida, aunque esperada, probablemente afectará a las acciones automotrices chinas, que cayeron después de que la semana pasada Beijing impusiera cuotas sobre registros de autos nuevos.
La industria automotriz china aumentó 53% en 2009 y un 35% este año. Muchos concesionarios ya han agotado las existencias, con clientes que tienen que esperar meses para recibir sus autos por el frenesí de compras de fin de año.
Sin incentivos, las ventas caerían en los primeros meses de 2011. Pero en todo el año el mercado seguirá creciendo a un ritmo más apagado y estable, debido en gran medida a la demanda en áreas rurales, que están reemplazando a las grandes ciudades de la costa como las zonas de mayor potencial para el sector.
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