Al menos tres cadenas de supermercados de Ciudad ya les advierten eso a los clientes. Se rumorea que el quiebre de stock es porque el Gobierno nacional dejaría de subsidiarlo luego de las elecciones.
Diario UNO recorrió tres supermercados distintos y encontró que en las góndolas destinadas a los aceites había carteles donde se alerta a los clientes que la venta está racionada a dos unidades. Dejando de lado los aceites de oliva y de maíz, en el primero de ellos apenas sí quedaba un puñado de botellas de mezcla, en el segundo sólo había de girasol de litro y medio, y en el tercero era bastante más variado el stock, pero igual había una advertencia.
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), que agrupa a las empresas productoras más importantes del país, viene entregando al mercado interno cada vez menos volumen de producto, un dato no menor si se tiene cuenta que el 90% del aceite producido en el país se exporta y que, según IES Consultores, en el 2010 se exportaron alimentos por 14.815 millones de dólares, de los cuales el 32,7% fueron del sector.
Así, de más de 42 millones de litros de aceite de girasol y de soja (en presentaciones en envases de hasta cinco litros) entregados en mayo, se pasó a casi 40 millones y medio en junio (ver gráfico).
¿Por qué ha disminuido la entrega de aceites? En estrictísimo off the record, empresarios del sector coinciden en que cada vez son más fuertes los rumores que sugieren que las compensaciones acordadas con el Gobierno nacional para mantener los precios internos serán eliminadas tras las elecciones de octubre.
A fines de junio del 2008, el Ministerio de Economía de la Nación y la CIARA negociaron un esquema de autocompensación privado que, entre otros puntos, retrotrajo los precios a fines del 2007.
La clave para que el acuerdo tuviera éxito, perdurara en el tiempo y llegara a todo el territorio nacional fue la obligatoriedad de imprimir en las etiquetas de las botellas el precio del producto.
Como efecto secundario, la medida provocó la vuelta a la normalidad del abastecimiento en las góndolas y que los carteles de “dos por cliente” quedaran en el olvido. Sin embargo, se dice que, cada vez que las partes tienen que sentarse nuevamente para ajustar los precios, las aceiteras retacean las entregas, con lo cual toda la cadena –transportistas, mayoristas y minoristas– ve resentidos sus stocks y comienza a racionar. A esta situación se le sumaría la supuesta eliminación del esquema de compensación luego de las elecciones generales del 23 de octubre.
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