Ayer hubo un paro en las refinerías del país. Hay temor a que no haya combustibles.
Para manifestantes, líderes de izquierda, estudiantes y opositores a las reformas de las jubilaciones en Francia, se entroniza un nuevo sueño: “Otro mayo del 68 es posible”. Los estudiantes y liceístas en la calle y docenas de camiones bloqueando las refinerías recuerda a los franceses esos días que lideraban Dany Cohn Bendit y los obreros en las calles de Paris. Mientras se prepara para hoy otra masiva y sexta manifestación de protesta en todo el país, el clima de tensión social crece cuando el presidente Nicolás Sarkozy ordenó desbloquear con la policía algunas refinerías para no dejar a Francia sin combustible.
“La revuelta global contra la reforma jubilatoria está en marcha”, anunció Oliver Besancenot, el cartero francés y líder del Nuevo Partido Anticapitalista. Miles de estudiantes marcharon ayer por las calles del país en protesta contra la decisión del gobierno de llevar de 60 a 62 años la edad para solicitar la pensión.
La reforma ha puesto en alerta a toda Francia . Al menos 360 establecimientos educativos fueron perturbados por la protesta, el 7,1 por ciento del total de liceos del país, según el ministerio de Educación. En total hay 900 establecimientos educativos movilizados y 550 bloqueados, según la Unión Nacional Liceísta (UNL).
Las manifestaciones estudiantiles de ayer estuvieron plagadas de incidentes y llegaron a algunas de ellas los famosos “casseurs” de los suburbios, con sus capuchas y bates de madera destruyendo vidrieras y parabrisas de autos a su paso. Los estudiantes marcharon en Tours, Reims, Nantes, La Rochelle, Lyon, Orleans,Versailles, Bordeaux y Marsella, entre otras ciudades.
El presidente Sarkozy hizo intervenir las fuerzas policiales para liberar tres depósitos de combustible, que habían sido bloqueados por camioneros solidarios con la movilización. La policía intervino en Fos sur Mer, Bouche du Rhone, Bassene en Goronde y Corunon d’Auvergne para prevenir que la región se quedara sin combustible. Otras dos refinerías fueron desalojados sin intervención policial y en calma.
“No podemos permitir una penuria o falta de combustible. Hay que pensar en todos y especialmente en aquellos que deben desplazarse”, dijo el mandatario en una reunión en el palacio del Eliseo, al anunciar la medida.
Pero ayer había al menos 12 refinerías en todo el país en huelga y mucha gente ya tenía dificultades de desplazamiento. La huelga en los trenes y los subterráneos atenuó su rigor, pero de todos modos habrá dificultades en los viajes hacia el sur del país durante el fin de semana para desplazarse mediante los ferrocarriles.

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