Desde la Asamblea Ambiental de Luján denunciaron fuertes emanaciones desde la curtimbre, este domingo cerca de las 22 horas. “Ya hemos tenido dos reuniones con este gobierno y no han hecho absolutamente nada de lo prometido”, afirmaron.
Ayer por la noche, la Asamblea Ambiental de Luján denunció la situación. Cerca de las 22.25 horas, escribieron en su perfil de facebook: "Hay un olor insoportable en Jáuregui por las emanaciones de Curtarsa. Señor Luciani, haga algo. Ya hemos tenido dos reuniones con este gobierno y no han hecho absolutamente nada de lo prometido. No vamos a tolerar más las mentiras y las complicidades".
En la edición del miércoles pasado, EL CIVISMO había denunciado esta situación. Regina Palomar, de la Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense (AEVOB), explicó que en los últimos días se intensificó la emanación de olores pestilentes. La vecina puntualizó que desde la asunción del nuevo gobierno, las entidades mantuvieron dos reuniones con funcionarios del Departamento Ejecutivo, cuando la reactivación de Curtarsa aún era incierta. En esos encuentros "nos dijeron que la empresa no iba a abrir".
Sin embargo, la promesa estuvo lejos de cumplirse. Al punto tal que el propio intendente Oscar Luciani admitió que no se realizó ninguna inspección en Curtarsa. "No hemos hecho exámenes de los últimos tratamientos de la curtiembre. Pero vamos a hacer exámenes nosotros e inspecciones, porque es lo que corresponde. Es el primer paso y después tendremos que llamar a los organismos pertinentes", resumió Luciani sin mayores precisiones sobre las medidas de control pronosticadas.
¿Qué se huele?
Los olores producidas por Curtarsa, que pueden asimilarse al "huevo podrido", son emanaciones de ácido sulfhídrico, una sustancia que se vincula a las curtiembre por la utilización de elementos derivados del azufre en diferentes etapas del proceso productivo. Se trata de un gas inflamable, incoloro, con un olor característico. A niveles bajos de exposición, las personas pueden sufrir irritación de ojos, nariz y garganta, además de complicaciones respiratorias en personas asmáticas. En casos de concentraciones altas, tal lo ocurrido durante un accidente fatal en Curtarsa que le costó la vida a un obrero, el ácido sulfhídrico puede provocar la muerte por asfixia.
En marzo de 2010, el OPDS decidió la clausura de Curtarsa por constatar elementos "contaminantes" en el aire de Jáuregui. Fue una medida provisoria tomada luego de que los vecinos padecieran, durante varias décadas, los insoportables olores de la curtiembre.

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