Por SILVIA NAISHTATCon esa baby face y el mate siempre listo sobre el escritorio, Silvina Batakis logró confundir a muchos empresarios que imaginaban alguna exteriorización de los atributos del poder en su vestimenta y actitudes.
Ingresó a la administración pública como practicante rentada en el ministerio de Economía. Y hasta supo abrir un paréntesis para un master oportuno en la Universidad de York, Inglaterra. Regresó de la mano del ex ministro de Economía Carlos Fernández. Tuvo un paso fugaz por una consultora hasta que Scioli la convocó en 2011.
De 45 años, en pareja y madre de un chiquito, Batakis, qué duda cabe, es una mujer de La Plata. Y, sin embargo, es hincha fanática de Boca. Cuando va a la Bombonera elige la popular y grita hasta perder la voz. Ha ideado varias de las estrategias de Scioli, pero se mantiene lejos de los reflectores. Y en un gabinete donde hay intrigas, pocas la incluyen. Asegura estar de paso y que su gestión tendrá éxito si derrota la pobreza. Considera como el avance más significativo de Scioli haber reducido la población sin cloacas del 70 al 40%. Sus colegas la definen como militante y es una de las líderes de la agrupación Peronistas Sin Fronteras, que nació en el departamento de Caballito de otro ministro de Scioli, Alejandro Arlía. Aseguran estar alineados con el PJ y son sus compañeros la senadora Nora de Lucía, que ideó el revalúo para el campo, y el titular de Arba, Martín Di Bella.




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