Que algo está fallando en el sistema judicial argentino es innegable, salvo que se encuentre con un necio dispuesto a negar toda evidencia. Evitando excesos de otrora, se cayó en contra excesos del presente que no resuelven, sino que empeoran la vida cotidiana por el clima de inseguridad e impotencia.
Sobre el tema conversamos con el Dr. Gerardo Palacios Hardy, integrante de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, quien nos ofreció su particular opinión sobre el tema.
Noticias & Protagonistas: Hace unos días se produjo el fallo que liberó al asesino del hijo de la Dra. Diana Cohen Agrest, a partir de lo cual ella envió a los medios una nota muy descarnada y certera. ¿Cuál es su opinión sobre ese caso?
Dr. Palacios Hardy: Leí el fallo. El hijo de la filósofa fue asesinado en un asalto; el criminal fue capturado, juzgado, condenado, y ahora liberado con un fallo que yo defino como tilingo-ideológico, pero que lleva a que la señora vaya a encontrarse dentro de un tiempo, caminando por la calle, a quien quitó la vida a su hijo…, quizá cometiendo nuevos delitos. Para esta clase de jueces, la reincidencia no habilita a aplicar el art.14 del Código Penal. Habría que preguntarles en qué legislación y jurisprudencia se inspiran, en qué país han visto una cosa similar.
N&P: ¿Tendrá que ver con el origen de los nombramientos de jueces y la composición de las Cámaras?
PH: En la Argentina se eligen jueces por su ideología, una ideología perversa que se llama a sí misma “garantista” pero que no lo es, porque garantía de debido proceso tenemos todos y nadie está en contra de eso; pero aquí caemos en el abolicionismo, directamente quieren que desaparezca el Derecho Penal porque no creen en la necesidad de sanciones para quien comete un delito. Al día siguiente del fallo de Casación denunciamos enérgicamente la distorsión del Derecho que está haciendo la Justicia Federal Penal. La Dra. Cohen Agrest escribió: “encadenados como estamos a esta política criminal, ¿cómo defendernos de quienes nos deberían defender?”. Tiene razón, hay que defenderse de los delincuentes y de quienes tienen que defendernos de esos delincuentes. No sé quién de los dos es peor enemigo, si el que me roba en la calle, o el que hace todo lo posible para que el ladrón no pague por sus culpas.
N&P: Ella ha dicho que ahora es otra Madre del Dolor. Al menos pudo expresarse en los medios con mucha contundencia intelectual…
PH: Es una mujer inteligente y además ahora vivió en carne propia una horrible experiencia. Escribe desde lo que siente y lo que piensa. Estos jueces se ponen por encima de la ley, alcanzan un nivel de soberbia inaudito. Se vive elogiando a esta Corte Suprema, dicen que es de las mejores, pero a mi criterio es la peor Corte de la historia. Además no se trata sólo de este caso, sino de cómo funciona todo el sistema. En estos años la Justicia Federal tomó acción decidida contra el hombre de a pie, el argentino medio que sale a trabajar de su casa y no sabe si va a regresar vivo.
N&P: Sin embargo, como usted dice, la imagen es incomprensiblemente otra.
PH: Parecería que nuestra sociedad no reacciona, se dice que el argentino se inquieta sólo por su bolsillo. Pero en algún momento va a hacer eclosión, no sé de qué manera, pero esta suma de monstruosidades no puede quedar sin consecuencias. A diario uno escucha ahora que se pide la reforma del Código Penal para despenalizar la tenencia de droga para consumo, cuando todos sabemos que la mayoría de los delincuentes violentos están drogados. Le están quitando a la sociedad herramientas para defenderse del descontrol.
N&P: En este juego perverso se supo que el gobernador Scioli fue presionado para no oponerse a la despenalización. Además hay un gran actor, que es el Dr. Zaffaroni, en la comisión de “notables” que integra Arslanián, de triste memoria en la Provincia por sus tremendos desaciertos como ministro de Seguridad.
PH: Recuerdo que en el diario “Hoy” de La Plata le preguntaron cuándo se terminaría la delincuencia, y dio una respuesta ideológica: “cuando la distribución del ingreso sea más justa”. Vamos, por favor, uno ya no sabe si es infantilismo, ignorancia supina o una filosofía nefasta.
N&P: ¿Y no fue también él quien planteó que no había inseguridad sino “sensación de inseguridad”?
PH: Así es, apareció en “La Nación” cuando siendo una especie de jefe de seguridad hizo el comentario sentado en una playa de Punta del Este. Esta es la gente con la que estamos trabajando, con nombre y apellido. Zaffaroni es el señor que apareció en los diarios porque tenía departamentos destinados a ser prostíbulos, y muy campante dijo que no lo sabía… Bueno, el que llevó la voz cantante en el tribunal de Casación que actuó en el caso Cohen Agrest, es su discípulo. Es terrible, porque Zaffaroni va sembrando jueces a los que les metió en la cabeza que el derecho penal debe desaparecer.
N&P: Este fallo que trasciende porque lo toma La Nación, está en línea con uno que hubo en Mar del Plata y Balcarce. Hubo un crimen, la policía y el fiscal hicieron bien su trabajo, pero el defensor alegó que la confesión se hizo bajo hostigamiento psicológico, y todo volvió a fojas cero.
PH: Vuelvo a lo mismo, todo esto está contaminado por ideología. Son normas que las definen como liberales pero lo son tanto que terminan protegiendo al delincuente que reincide. Hay otras personas sometidas a proceso que no tienen esa clase de garantías.
N&P: En el caso mencionado no sólo se liberó al delincuente sino que se dejó sin valor hasta el certificado de defunción Hoy habría que exhumar el cadáver para ver si el muerto está muerto…
PH: Un disparate. Bueno, pero ahí tienen ustedes la doble lectura: a las Fuerzas Armadas que enfrentaron a la guerrilla no le dan ninguno de los beneficios inventados para estos delincuentes. Para ellos no hay libertad condicional, aunque ya se trate de ancianos; hay jueces que trabajan para condenarlos, pero después dejan libre al asesino del hijo de la Dra. Cohen. O no se actúa con los funcionarios corruptos que viven robando: dejan prescribir las causas. Ya no se puede hablar de justicia, esto se fue sembrando a la sombra de la apatía del ciudadano común. Esperemos que cuando reaccione no lo haga con demasiada bronca acumulada.
La Asociación
Es una asociación civil fundada en Buenos Aires el 12 de agosto de 2009 por más de doscientos abogados preocupados por lo que a su criterio es el activismo judicial que “mantiene más de seiscientos prisioneros políticos en la República Argentina, miembros en su mayoría de las fuerzas armadas y de seguridad que, acompañados en su padecer también por civiles, son perseguidos por haber combatido en lo años ‘70, por los deberes propios al servicio de armas y según las órdenes del Estado, a milicias irregulares armadas, dirigidas y entrenadas por países extranjeros para asaltar el poder e imponer en el país un régimen comunista”, según reza la explicación que el grupo hace de sí mismo ante la comunidad.
Desde su fundación y merced a la preocupación por la situación que motivó su nacimiento, los asociados de la Fundación aumentan día a día. La asociación tiene por objeto bregar por la vigencia irrestricta del estado de derecho, fomentar y difundir el conocimiento de las ciencias jurídicas y sociales, además de contribuir al perfeccionamiento de la legislación y de los procesos judiciales.
Han expresado que se produjo un desmantelamiento del Poder Judicial, que la reforma de la Constitución de 1994 “sepultó los restos del federalismo argentino, clausurando de paso los últimos vestigios de subsidiariedad y haciendo de los gobernadores de provincia súbditos y mendigos del poder concentrado en Buenos Aires”, en palabras del Dr. Palacios Hardy y su asociado, el Dr. Bernardino Montejano, del Instituto de Filosofía Práctica. “La proliferación de leyes, decretos, resoluciones, disposiciones y circulares, ha subvertido los principios y costumbres más raigales de los argentinos, engendrando un claro escepticismo por la ley”, rematan. Todo habría conducido a conseguir objetivos político ideológico, con el juego que suele hacerle cierta prensa “confundida, inculta y rudimentaria”.
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