Otra jornada de protesta paralizó a Francia

Tres millones de personas, según los sindicalistas, contra 997.000, de acuerdo con la policía francesa, en 231 manifestaciones. La guerra de cifras estalló inmediatamente después que finalizara ayer la cuarta movilización en todo el país contra las reformas de las jubilaciones que propone el presidente Nicolás Sarkozy. El mandatario consiguió la aprobación en la Asamblea Nacional pero espera un intenso debate en el Senado el próximo 5 de octubre
El gobierno intenta demostrar que la gente ha aceptado la idea –después de su duelo– por el retiro a los 62 años y trabajar no solo hasta los 60, para dejar de ser el país europeo que más temprano se jubila.

Los sindicalistas amenazan con un paro general si no abren las negociaciones por las jubilaciones, a pesar del gigantesco déficit del Estado para seguir pagándolas .

Para Sarkozy, una reforma de las jubilaciones exitosa puede significar una suerte de resurrección reformista, cuando su gobierno está sumergido en el descrédito y la impopularidad por los escándalos sucesivos. Una derrota política volverá aún más difícil el futuro para la oficialista UMP y sus desencantados seguidores.

“Hay una desaceleración incontestable de la movilización”, declaró el ministro de trabajo Eric Woerth, a cargo de la reforma y acosado por el escándalo Bettencourt. “Uno entiende y respeta a los sindicalistas pero la responsabilidad del gobierno es de hacer la reforma poniendo la mayor justicia y eficacia posibles. La reforma será votada y aplicada porque si no, no se pagarán más las jubilaciones en Francia”, dijo tras las marchas.

La batalla por las cifras no disimula una creciente bronca social en Francia . La CGT, que lidera la intersindical, quiere mostrarle al gobierno que la movilización no perdió su fuerza después de la aprobación en la asamblea legislativa. Sarkozy intenta erosionar los reclamos para abrir las negociaciones y demostrarles que los manifestantes fueron menos que el pasado 7 de septiembre. Exactamente 1.120.000 personas menos, según su exitosa visión.

Para la CGT hubo 300.000 personas en la movilización en París mientras la policía contó 65.000.

La jornada de protesta paralizó el sistema de transporte público en Francia desde el miércoles por la noche, con la excepción de los trenes internacionales. La gente trató de llegar a sus trabajos en taxi y los servicios estuvieron desbordados todo el día en París.

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