Otra vez, la irracionalidad le ganó al diálogo

Como en tiempos de Maza, Quintela volvió a usar la basura en su pelea por los fondos. Y por primera vez en mucho tiempo, Beder Herrera le salió al cruce. Lo peor es que los PIL siguen sin cobertura médica ni aportes.
Era solamente cuestión de tiempo. La arremetida del quintelismo de los últimos meses por los fondos, que en realidad esconde la frenética necesidad de posicionarse para las próximas elecciones, estalló en una violenta e inconducente manifestación contra el gobierno provincial.

En la mañana del jueves, un importante grupo de beneficiarios PIL y dirigentes del quintelismo, encabezados por el propio intendente capitalino, desparramaron bolsas de basura en el ingreso a la Residencia del gobernador, junto al CAP, y produjo desmanes que por sí mismos descalifican cualquier reclamo. Al grito de fuertes consignas, sumaron la quema de cubiertas y bolsas de basura, que incluso arrojaron hacia el interior del predio donde reside el mandatario provincial.

Al analizar este enfrentamiento, en los círculos políticos y periodísticos se coincidía en un pronóstico: luego de las movilizaciones de empleados municipales por casi dos semanas seguidas, del alineamiento circunstancial con grupos antibederistas –que incluyen al radicalismo martinista–, de los encendidos discursos y extravagantes pedidos –como la presentación del proyecto de coparticipación municipal ante la Legislatura–, al quintelismo sólo le quedaba repetir aquella lamentable imagen de los tiempos de Maza, cuando en otra pelea similar a la actual llevó a los camiones de recolección de residuos hasta la propia Casa del entonces gobernador, para descargar allí montañas de basura en señal de protesta.

Y efectivamente fue lo que sucedió. Las fotos de las bolsas desparramadas por la calle, el fuego, la actitud amenazante, ganaron las portadas de los diarios y de los principales sitios informativos riojanos.

La reacción de Beder

Hasta ese día, las reacciones oficiales ante los ataques del quintelismo fueron medidas y estuvieron a cargo de distintos funcionarios, principalmente del ministro político, Felipe Alvarez. En todo este tiempo, la principal preocupación de Luis Beder Herrera fueron los recursos y cómo sostener a la provincia, en un marco de estreñimiento de los fondos nacionales que se conjuga con el mal momento que atraviesa la comercialización de los principales productos riojanos, como la aceituna y la uva, y los problemas con la Promoción Industrial. Y era el propio mandatario el que pedía mesura en las respuestas del oficialismo a Quintela.

Sin embargo, ese mediodía el gobernador en persona hizo saber lo que tenía para decir del Gitano. En su discurso, confirmó lo que veníamos sosteniendo desde esta columna, que la relación otrora fluida y amistosa, mediante la cual se había podido reflotar desencuentros como la candidatura a gobernador por el mazismo en 2007, se agotó y está irremediablemente quebrada.

Rodeado de sus principales colaboradores, Beder le tiró –por primera vez en mucho tiempo– con munición gruesa. Lo trató de patotero, le criticó “que venga a prepotear” y recordó las veces que el intendente lo traicionó. Desde el voto en 2007 de su hermana Teresita, entonces senadora, contra la 125, hasta el frente que ahora integra junto al radicalismo, le lanzó varios dardos. “Una vez lo envié a Buenos Aires a que intercediera para solucionar los problemas que tenía con otro gobernador (en referencia a la disputa con Maza en 2007) y volvió candidato en mi contra, que sea patotero, que venga a prepotear, ya no es sorpresa para mí ni para nadie”, dijo sin medias tintas.

Beder fue muy insistente en remarcar la crisis económica que envuelve al país y los escasos fondos que recibe desde la Nación. Sin embargo, volvió a abrir la puerta del diálogo a los beneficiarios PIL y, a la vez, lanzó quizás la estocada más fuerte cuando habló de Quintela como “el intendente de la Capital, que parece que tiene una necesidad compulsiva, genética, de traicionar”.

Insólito pedido de diálogo

Pero el sainete del quintelismo no terminó allí. En la nochecita del jueves, el intendente convocó a una rueda de prensa, en la que salió con un insólito planteo. Luego de fogonear prácticamente una revuelta ante los PIL, el jefe comunal informó que designó una comisión integrada por sus funcionarios de mayor confianza, para buscar una solución con la Provincia.

Es difícil comprender estas reacciones de Quintela; se repiten las contradicciones, como sucedió con las insistentes marchas por la coparticipación instantánea, cuando ni siquiera se había tomado el trabajo de presentar su propio proyecto en la Legislatura. Finalmente, el diputado Vera hizo ingresar el proyecto, que mereció el repudio de casi todos los intendentes, porque estaba hecho a medida de las necesidades del municipio y lejos de los planteos de los demás.

El origen del conflicto

Repasar la raíz del conflicto por los PIL ayuda a entender por qué llegó la situación a este punto. El escándalo por la falta de aportes y cobertura de APOS de los beneficiarios PIL comenzó con una denuncia del diputado provincial Guillermo Galván, quien hizo pública la situación de varios beneficiarios, a partir de lo cual se descubrió que todos los PIL tenían en sus recibos de haberes los descuentos, pero carecían de cobertura médica y aportes patronales.

Enseguida, reaccionó la secretaria de Hacienda del municipio, Claudia Ortiz, quien intentó transferirle la responsabilidad a la Provincia, pero recibió la respuesta de Silvia Amarfil, que aclaró que la responsabilidad es en realidad del municipio, a partir de lo cual comenzó el peloteo entre ambas partes, con cuestionamientos a los dichos de Enrique Deibe, secretario de Empleo de la Nación.

Más allá de las idas y vueltas, lo concreto es que en todo este tiempo a los PIL se les niega la posibilidad de contar con asistencia médica y aportes, ambas carencias groseras que todavía no se han resuelto. Pero, además, falta que Ricardo Quintela aclare qué sucedió con los fondos PIL que recibió durante siete meses, ya que según la denuncia de Galván el municipio firmó el convenio en mayo con Deibe y recién en noviembre comenzó a realizar los pagos. La acusación es gravísima, ya que el diputado radical sostiene que ese dinero habría sido desviado por el quintelismo para lanzar nuevos planes sociales, como los PROCALAS, en la búsqueda de acrecentar sus votos en la última campaña electoral.

Ahora, se vienen las amenazas de acampe de los municipales frente a la residencia del gobernador, con nuevas marchas y paros que difícilmente puedan traer como resultado algo bueno. Esperemos que esta irracionalidad no desemboque en reacciones aún más desencajadas, que después haya que lamentar.

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