Representantes de la ONG "Diferentes capacidades iguales derechos" denunciaron que la obra social IOMA discrimina a pacientes discapacitados por resultarles “onerosos”, maniobra que calificaron de “genocidio oculto pero legal”.
En el texto, se explicó que el título de su misiva, “Genocidio legal”, responde a que “si se entiende que un genocidio es la eliminación de un grupo de personas que integran una minoría degradada que contamina a la ingenua mayoría, entonces no sólo existen los genocidios registrados en la triste historia de la humanidad o recreados por la industria cinematográfica, sino también otros mucho más silenciosos, incluso legales”.
“O acaso cómo podríamos llamar a la insoluble disyuntiva de tener que elegir entre comer o recibir la atención médica imprescindible para sobrevivir que necesita una persona con capacidades diferentes, que para no adornar con eufemismos en esta sociedad tan temerosa de las palabras, diremos: paralítico
cuadriplégico, o sea que no puede mover brazos ni piernas a causa de una miopatía congénita, desde el nacimiento, que tiene como consecuencia no poder alimentarse, higienizarse, vestirse, moverse o trasladarse por sus propios medios, espero haber sido claro. Para más datos, el autor de estas líneas, quien, como muchos otros paralíticos, ciegos, amputados y demás personas especiales, tienen en común impedimentos agregados, como si nos hicieran falta más, en lo legal”, se advirtió.
En ese orden, se puntualizó que un caso es el de “una obra social como IOMA, perteneciente al estado de la provincia de Buenos Aires, que otorga una pensión por invalidez de $ 199, tal cifra es sin dudas una medida de seguridad contra un posible atraco a la salida del banco, en éste caso se accede a los beneficios de la obra social”.
“Pero el susodicho tullido tiene aspiraciones, entonces para poder tener el lujo de la ingesta diaria de las calorías suficientes, gestiona una pensión no contributiva ante el Misterio de Acción Social de la Nación -aclaro por las dudas que se trata de la República Argentina-, tal remuneración alcanza la descomunal cifra de los $ 606, poco faltó para emular al apocalíptico y diabólico triple 6”, se agregó.
Y se planteó “algunas dudas” al respecto al preguntarse “por qué el monto de la pensión para alguien que no puede trabajar, es decir producir pero que tiene enormes gastos tan sólo para seguir viviendo, es menor que lo que cobra un jubilado con la jubilación mínima”, tras lo cual ironizó que “será porque el muerto ya no se ríe del degollado, sino que es el estado el que se ríe de ambos”.
En otro párrafo, se propuso reconocer que “el precio del pan es igual para tuertos y anteojudos”, a la vez que insistió en “porqué acceder a esa pensión implica no poder tener la obra social IOMA” y “porqué no puede un sordo elegir que obra social lo provee del mejor audífono”.
“Qué diabólico placer experimenta aquel funcionario kafkiano que plantea la renuncia a una magra dieta de $ 606 para poder ser afiliado a la obra social de IOMA y que sin dudas leyó el memorable cuento "Un Artista del Hambre", a sabiendas de que es imprescindible, acceder a los servicios que tal institución asistencial ofrece”, se sostuvo más adelante.
A su vez, se reparó en que “lejos está pensar en que un paralítico es un asociado muy oneroso, demasiado caro para tal hemérita institución, sobre todo teniendo en cuenta que la madre del inválido que protagoniza este caso real, jubilada docente, es decir una maestra de las de antes, de las que enseñaban el camino a los futuros ciudadanos de un gran país que nunca fue, aportó durante casi 60 años a IOMA. Hitler era más sincero en sus intenciones exterminadoras”.
“Pero claro, está la señora de los ojos vendados que imparte justicia con su espada y su balanza: ante su magna presencia abogamos, intentando a través de un recurso de amparo con medida cautelar, es decir con resolución en el término de 48 horas, medida que fue rápidamente denegada, desmintiendo a los que la acusan de lenta, pidiendo justicia, que aún esperamos tras haber transcurrido todos los plazos legales y humanos, tiempos que para la jueza actuante serán otros, sin tomar en cuenta el enorme deterioro de mí salud por la demora en tomar una decisión que si se ajustara a justicia debería ser favorable a la reafiliación sin pérdida del beneficio de la pensión no contributiva nacional. Por eso soy apocalíptico, revelando un genocidio oculto pero legal”, se aseveró por último.
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