De la Sota siempre sostuvo que quien aumenta los impuestos, lo hace porque no sabe administrar. Ahora, para aplicar la tasa a los combustibles, culpa a los incumplimientos de la Nación.
El ardid de denominar tasa vial a lo que a todas luces es un gravamen al consumo, para recuperar las finanzas provinciales, tal vez alcance para cubrirse de los posibles embates judiciales de quienes se sientan perjudicados. Pero será difícil que los cordobeses y quienes visiten la provincia no crean que se trata de un impuesto. Habrá que ver cómo marcha su implementación, sobre la que hay algunas incógnitas; pero la tasa vial llegó para quedarse, aun si hubiera un acuerdo con el poder central.
El delasotismo planea conseguir unos 500 millones de pesos anuales con esta flamante tasa, que, dicen, se destinará a obras viales. En 2013, se ahorraría otros 900 millones por el ajuste a los jubilados. Con esos recursos, De la Sota espera cruzar el desierto de sequía financiera al cual lo condenó el kirchnerismo, luego de que decidiera desafiarlo. Pagará un costo político por esta tasa, pero también por imponer otra ley con la amplia mayoría de que el oficialismo goza en la Legislatura, en un sistema unicameral que de poder independiente tiene poco.
Esto quedó al descubierto en la noche del miércoles 8, cuando el propio gobernador llegó al recinto con un proyecto –que desconocían hasta los legisladores del PJ– y dos horas después el texto ya estaba convertido en la ley que postergó por seis meses los aumentos a los jubilados. Por lo que dicen las encuestas que maneja el delasotismo, por ahora al gobernador le alcanza con culpar al kirchnerismo para arriar algunas de sus principales banderas.

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