El ping-pong de amenazas y advertencias entre Washington y Pyongyang jugó ayer una nueva partida de tensiones a sólo 24 horas del inicio de las maniobras militares conjuntas, dispuestas para hoy entre Estados Unidos y Corea del Sur en el mar regional.
“No nos interesa una guerra de palabras con Corea del Norte”, aseguró ayer el Departamento de Estado, a través de su oficina de comunicaciones. “Lo que necesitamos de ellos son más acciones constructivas”, añadió la dependencia encargada de las relaciones exteriores de Washington. Corea del Norte está preparada para una “guerra sagrada de represalias”, había afirmado el viernes la agencia oficial norcoreana KCNA citando a la Comisión de Defensa Nacional que preside el líder del régimen comunista local, Kim Jong-Il. Y ayer, Pyongyang reiteró la amenaza. “El ejército y el pueblo de Corea del Norte contrarrestarán legítimamente con su potente disuasión nuclear los grandes ejercicios de guerra nuclear que serán realizados por Estados Unidos y las fuerzas títere de Corea del Sur”, según la agencia KCNA.
Estados Unidos y Corea del Sur anunciaron ejercicios militares conjuntos desde hoy, en respuesta al naufragio de la corbeta surcoreana Cheonan, en marzo pasado que, según una investigación internacional, fue hundida por un torpedo norcoreano.
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