En La Pampa, entre el 2011 y el primer cuatrimestre de 2012, hubo una asistencia crediticia de 6.515 pesos per capita. En su mayoría son créditos personales y pocos destinados a la producción.
De esa masa de dinero volcada a la economía regional, 2.100 millones salieron del Banco de La Pampa, es decir el 70 por ciento del total. Le siguió el Banco de la Nación, con 18%, mientras que el 12% restante correspondió a otros bancos privados. Si se observa el stock nominal de préstamos en todo el país, nuestra provincia ocupa el décimo tercer lugar, muy lejos de obtener los recursos de la inversión externa (nacional e internacional) para apuntalar nuestros alicaídos parques industriales.
Según al Iader, el grueso del financiamiento en la Argentina se decide en la Capital Federal, hecho que de manifiesto las profundas dificultades del empresariado del interior y en especial de las Pymes para lograr capturar algo del aquel crédito productivo. Un problema histórico que se agrava y acrecienta cuando se observan las desigualdades de tasas que se cobran entre provincias, en un país que se dice federal. Muy a pesar de ello y aunque el financiamiento sea más a las personas físicas -comercio y servicios- que a la industria, La Pampa logró crecer en 2011 y lo que va del presente gracias al BLP y al aporte estatal subsidiando tasas de interés a la producción. Es harto evidente que aquello no alcanza para crecer.
Personales.
A nivel nacional, el stock de crédito asignado hacia fines del año pasado se ubicaba en un promedio de 6.010 pesos por habitante. Claramente la Ciudad de Buenos Aires es la que registra la mayor concentración: el stock promedio de crédito asignado por habitante se ubica en $38.553. La Provincia de Buenos Aires, en cambio, si bien concentra más de 20% del crédito, en términos per cápita se ubica muy por debajo del promedio nacional: a fines de 2011 mantenía un stock asignado de sólo $3.198 por habitante.
La segunda provincia que mantiene mayor concentración de crédito relativa a su tamaño poblacional es Tierra del Fuego: $12.402 por habitantes, monto que también se explica porque en esa jurisdicción se pagan los mayores salarios del país lo que deja a la población con mayor capacidad de crédito (algo similar sucede con otras provincias de la zona Patagónica). La tercera provincia con mayor stock de crédito por habitante es La Pampa, con $6.515. Le siguen Chubut con $6.308, Santa Fe con $5.471, Neuquén con $5.236 y Santa Cruz con $5.221.
Un grupo de provincias para destacar son San Luis y Córdoba, que mantienen un sector productivo muy dinámico y niveles de desarrollo económico superiores al promedio nacional a pesar que sus ratios de financiamiento son bajos ($4.852 en Córdoba y apenas $2.154 en San Luis).
En orden decreciente le siguen Entre Ríos con 3.436 Tucumán que llegó a 3.333 pesos, Mendoza 3.240, y Buenos Aires 3.218 pesos por habitante. En el podio de los más bajos fueron para Corrientes con 1.817 pesos; Santiago del Estero 1.634, Formosa 1.540 y Catamarca con 1.311 pesos por habitante.
Acaparadoras.
El crédito hacia las economías regionales está fluyendo con mayor dinamismo pero sigue concentrado en dos grandes regiones: Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. Hacia fines del año pasado, en esas dos jurisdicciones estaba asignado el 66,9 por ciento del volumen total de crédito del país, un porcentaje relativamente elevado si se compara con que allí se localiza sólo el 46% de la población nacional y 55% de las PYMES locales.
Según los datos del Banco Central, el crecimiento que vienen logrando las provincias en materia crediticia es importante, pero no alcanza. Mientras que el año pasado la masa de crédito al sector privado creció el 49,1 por ciento, en provincias como Formosa se incrementó muy por encima del promedio (83,9%), en Corrientes aumentó 76%, en Chaco 68,5%, en San Juan 65,7% en tanto en Tucumán y Tierra del Fuego el incremento anual alcanzó al 61%. Se trata de tasas de crecimiento muy importantes para esas jurisdicciones. Sin embargo, a pesar de esa tendencia expansiva, en conjunto esas provincias apenas concentran el 5,3% del crédito que tiene en sus manos el sector privado nacional cuando en verdad allí vive el 12,1% de la población del país.
Es decir, en financiamiento estas provincias se encuentran en su mayoría bastante rezagadas. En este segundo ranking, que mide el stock de crédito por provincia, la Pampa ocupa un relevante décimo tercer puesto con un crecimiento del 47,8 pesos. Si tenemos en cuenta la baja importancia del sector industrial en nuestra provincia -no más del 8% del Producto Bruto Geográfico-, es decir que el comercio, los servicios y las personas físicas fueron los sectores más beneficiados.
El aporte del Banco Pampa
El Banco de La Pampa, que acapara más del 70 por ciento de las operaciones de todas las entidades bancarias afincadas en nuestra geografía, fue sin dudas el artífice de ese crecimiento. Pero como los bancos no son dueños de sus activos sino sus clientes, puede decirse que ese excelente ranking estuvo sustentado en los más de 3.200 millones de depósitos en su mayoría de pampeanos.
Esa expansión se dio, con más amplitud, en el crédito al sector privado no financiero (empresas y personas) creciendo a un ritmo interanual superior al 50%, mientras que los depósitos de este sector aumentaron en promedio un 30%. El total distribuido en créditos llegó a los 2.100 millones, donde más del 40% se lo llevó el sector agroalimentario, pues con los subsidios de tasas del Ministerio de la Producción estos productos bancarios resultaron atractivos para el sector.
El último balance de la banca mixta provincial tuvo una cartera global de préstamos para el sector privado no financiero de 2.100 millones de pesos. De aquella cifra, los sectores de la producción primaria se quedaron con el 43% de la asistencia financiera, es decir 903 millones de pesos (61% más que en el ejercicio anterior). La bonanza de la banca mixta provincial -en el ejercicio pasado tuvo una ganancia de 95 millones-, incentivó la ayuda a los sectores productivos desde las siembra de granos gruesos y finos, oleaginosas, retenciones de cereales adquisición de reproductores, créditos para producción ovina, porcina, caprina, apicultura, horticultura y lechería.
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