La comparsa marcó un antes y un después en la comunidad. Tras superar las dificultades, se logró que los chicos se inserten en el sistema educativo.
La comparsa, creada en 2006, impone en cada una de sus temáticas una historia con un principio y un fin, tal como surgió Osiris cuando el grupo de vecinos que conforman la Comisión vecinal decidió hacer algo por los jóvenes del barrio, afectados por problemas familiares, de conducta y adicciones. Pero así como la ayuda trascendió a cada chico del barrio que integra la familia carnestolenda incidiendo en la convivencia de la comunidad, también se trascendieron los límites sociales para consagrarse como una comparsa digna de participar en el escenario de los corsos oficiales, así como de cualquier parte del país.
"Osiris marcó un antes y un después en el barrio, sobre todo para los jóvenes, ya que hoy todos los que integran la comparsa están insertados en el sistema educativo", aseguró a EL LIBERTADOR Miguel Paredes, presidente de la Comisión y creador de cada una de las ideas que se plasmarán en el escenario de los corsos barriales.
Rodeado de trajes, sombreros y plumas, Paredes se manifiesta orgulloso de lo que se logró con los jóvenes, lo que le permitió organizar una comparsa que año a año mejora cualitativa y cuantitativamente, "ya que vecinos de otros barrios se acercan para formar parte de Osiris, por lo que hoy en día ya no sólo representa al Bañado Norte, sino que es una comparsa interbarrial", indica mientras que los chicos, "sus chicos", trabajan en la carroza en la que desfilará la Reina.
A diferencia de antes de Osiris, los jóvenes están ocupados, pendientes de cada detalle para lucirse esta noche, ansiosos por mostrar los trabajos que los mantuvieron ocupados todo el año. En este sentido, Paredes señaló que "son chicos de muy bajos recursos, que antes de formar parte de la comparsa estaban todo el día en las calles". La tarea de cambiar esa realidad no fue fácil, sino que "costó mucho integrarlos, lograr que cambien las actitudes", recordó el líder de Osiris, a lo que añadió que "con el tiempo, y mediante el trabajo en los talleres, se logró que muchos terminen la primaria, otros la secundaria para así empezar a trabajar".
La responsabilidad de formar adolescentes trasciende a las noches de corsos barriales, por lo que durante el año los vecinos que integran la Comisión trabajan junto a una fundación con el fin de mantenerlos ocupados. Entre las actividades, se montó un taller en el que se encargan de fabricar cada elemento para el carnaval, como carrozas y espaldares, lo que permite que "durante todo el año estén en contacto conmigo y entre ellos", aseguró Paredes, lo que implica que en más de una ocasión tenga que prestar la oreja para evitar que retomen algún mal hábito.
El compromiso y crecimiento de Osiris, tras los cambios producidos en la juventud, también se extienden a los vecinos que no la integran. Además de colaborar con distintos materiales para el armado de las carrozas, durante el año participan de las rifas y ventas de alimentos que realiza la comisión, ya que sus miembros financian los trajes de los comparseros, a excepción de los de las figuras destacadas, por lo que Osiris "es un proyecto de todo el barrio, en el que se interviene también para aportar a la belleza y grandeza de lo que es el carnaval correntino", concluyó Paredes.
CONTRA LA ADVERSIDAD
Si bien carecer de recursos económicos dificulta la realidad de cualquier persona y/o institución para sustentar las necesidades básicas, para la comparsa Osiris representa un factor favorable. Según el creador de cada tema, que este año será Osiris por el Mundo, "no tener presupuesto permitió que los propios jóvenes, mediante los talleres, fabriquen los elementos que se necesitan". De esta manera, cada uno de los integrantes se apropia y se adueña de la comparsa, lo que permitió que crezca de un modo cualitativo para ganar el premio como mejor comparsa en más de una ocasión.
En esta noche llena de ansiedad y expectativa Osiris causará un impacto visual con cada uno de sus trajes y permitirá que los espectadores, jurados e integrantes, "vuelen con el tema, porque más allá de los límites económicos, se puede crear e imaginar para ensalzar con brillo y esplendor la fiesta popular", dijo orgulloso Miguel Paredes.
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