Organismos de derechos humanos de Jujuy acusaron a los integrantes de la Cámara de Apelaciones de Salta a nivel federal de haber sesgado "la realidad de los hechos en tanto y en cuanto no ha brindado la oportunidad de que efectuemos nuestro descargo", por los hechos ocurridos el pasado 7 de marzo en los tribunales jujeños.
El juez había informado que los hechos se generaron por una "toma de dos horas" en el edificio del juzgado, que había lesionados por los hechos violentos de los manifestantes, agregando que hubo vidrios rotos, y que estuvo presionado para recibir a los abogados de derechos humanos.
En el comunicado por el cual hicieron los descargos a la prensa, sostuvieron que los manifestantes no estuvieron más de 20 minutos dentro del juzgado. Antes, los abogados de las familias querellantes por los delitos (no de la manifestación), habían entregado un escrito. Luego se pidió una entrevista con el juez. Los abogados primero esperaron por una respuesta que no llegó e ingresaron solos. Veinte minutos después el ingreso lo hicieron los manifestantes al ver que los abogados no bajaban. "Entramos al edificio y subimos al primer piso, donde los policías cerraron la puerta de acceso produciéndose un agolpamiento de gente, hasta que la puerta se abrió y entramos al palier". Fue entonces que a uno de los abogados lo llamó el secretario de DDHH del Juzgado, a fin de que pida a la gente que desaloje el lugar. El abogado "le contestó que él no representaba más que a los querellantes en las causas y que las organizaciones sociales sostenían que bajarían una vez que los familiares y querellantes fueran atendidos".
"Negamos haber intimidado a personal judicial alguno, de hecho no había ninguno en la sala de espera del primer piso, y nadie del juzgado habló o interactuó con nadie de los organismos, ni de las organizaciones". Respecto de los "vidrios rotos" que acusó Olivera Pastor, sostuvieron que fue uno solo, y que se rompió por el agolpamiento de la gente al ingresar al juzgado.
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