Por: Hugo Alconada Mon.El archivo discrecional de reportes de operaciones sospechosas (ROS) dentro de la Unidad de Información Financiera (UIF) se suma a otras decisiones polémicas que afectaron la credibilidad del organismo durante los últimos años. Entre otras, la filtración deliberada de información delicada sobre el candidato opositor Francisco de Narváez y la creación de un "grupo de tareas" contra el multimedios Clarín.
Esa supuesta utilización de la UIF con fines políticos y electorales ilegales derivó ya en la apertura de una investigación penal preliminar, en manos del fiscal federal Carlos Stornelli, quien ya tomó las primeras declaraciones testimoniales y ordenó otras medidas de prueba. El caso de Schoklender desató todo: el ex apoderado estuvo denunciado ante el organismo más de un año antes de que estallara el escándalo en los medios por el desmanejo en los planes de viviendas con fondos públicos.
Sbattella, sin embargo, considera que los cuestionamientos que cosechó desde su arribo a la UIF sólo responden a su decisión de avanzar contra "intereses poderosos" de lo que definió en una de sus últimas apariciones públicas como "el establishment".
"El miedo que hay es por esta ley [la nueva antilavado] que permitirá salir del sistema de impunidad y eso genera cierto escozor en sectores económicos que siempre se la han pasado sin explicar el origen de su dinero y de sus incrementos patrimoniales", afirmó.
"Eso genera el escozor y el ataque de la prensa para que se menosprecie el avance de la Argentina en lo interno y en lo externo", estimó el 28 de junio pasado.
Reglas incumplidas
Ese mismo día, sin embargo, su máximo colaborador y número dos de la UIF, Gabriel Cuomo, reconoció en otro seminario que se celebraba en simultáneo al de José Sbattella, que la Argentina afrontaba serios problemas en su relación con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
"Cuando dijeron que había que ponerse un sombrero, [la Argentina] vino con un sombrero. Le dijeron: «Cámbiese la gorra» y siguió igual. Entonces, no está cumpliendo las reglas, y el resto la mira con cuatro ojos", admitió durante su exposición, cuyo audio conserva LA NACION.
"Eso significa que con algunos centros no se puede operar directamente. Perjudica todo el comercio internacional. Y es un desprestigio a nivel institucional en el mundo. Uno dice que va a cumplir con determinadas metas y después dice que, la verdad, no le importan", se lamentó, aunque luego destacó el esfuerzo del Gobierno para revertir la compleja situación.




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