La Aduana del puerto de Zárate liberó el ingreso de más de 3 mil vehículos, junto con autopartes. Así lo informaron fuentes del sector automotor, que plantearon que “no hubo un conflicto, una preocupación importante; se están liberando (vehículos) sin problemas y este movimiento va a continuar”.
El freno a la nacionalización de partes y autos afectó solamente a las terminales radicadas en el país y no a las compañías que justamente no fabrican en la Argentina, nucleadas en la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA). Esta información fue confirmada por el titular de la CIDOA, Arturo Scalise.
La interpretación que realizaron en las automotrices, con sede en el país, es que “el Gobierno frenó circunstancialmente las importaciones pero no como una política que se extienda, porque el nivel de producción es bueno”, afirmaron las fuentes.
Técnicamente, lo que estaba demorada era la aprobación de las declaraciones juradas anticipadas de importaciones (DJAI), esgrimieron las fuentes empresarias. La política oficial es controlar la salida de divisas y reducir el déficit comercial en un sector sensible.
En Terminal Zárate operan BMW, Chrysler, Fiat, Ford, GM, Honda, Iveco, Mercedes-Benz, PSA Peugeot, Citroën, Renault, Toyota, Volkswagen, Land Rover, Mitsubishi, Hyundai, Porsche, Chery, Subaru y Volvo.
La expectativa que surgió con la espera de la liberación de las cargas apuntaba también a que los barcos que deben descargar son los mismos que luego transportan las unidades destinadas a exportación.
Según fuentes citadas por medios nacionales, los proveedores de las terminales aseguraron que “aún están trabadas muchas autopartes que abastecen a la industria. Si es para cuidar los dólares, nos parece una decisión que va a perjudicar la producción nacional”. Las autopartistas dejan en claro que “acá no se trata de una demora en las declaraciones juradas anticipadas de importación, no pasa por un nivel burocrático”.
De acuerdo con los pronósticos que manejan los autopartistas en este momento, este año el déficit en ese segmento alcanzaría los u$s8.000 millones, cuando el año pasado terminó en unos 7.800 millones de dólares.
Esta es la razón por la cual el Gobierno semana a semana monitorea el crecimiento de la integración local de partes en los vehículos. Más allá de los reconocidos problemas de escala en la producción nacional, admitida por sus protagonistas, aparecen otra clase de problemáticas.
Por caso, el Gobierno comprometió a los representantes de las automotrices a informar la estructura de costos para asignar piezas para sus vehículos. Y lo que resulta más significativo: no deben ingresar en el cálculo del precio final de cada producto factores distorsivos en la licitación, como los costos de amortización del herramental o los procesos de homologación de partes, entre otros.
Otro eje encarado por el Gobierno es la diversificación de las exportaciones, por ejemplo, a Venezuela y Colombia.
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